¿Por qué debería contratar a un consultor de empresas?

Existen situaciones en las que uno debe aprender a utilizar y aprovechar la ayuda de un experto para el bienestar de su idea o proyecto de negocio, he aquí algunas recomendaciones de cuando y por que acudir a un experto.

1.- En las empresas y negocios, surgen infinidad de situaciones ligadas a toma de posiciones o de medidas que requieren pararse a pensar y analizar los pros y contras. Como siempre, cada cual es mal consejero de sí mismo. Y además, muchas veces se requieren conocimientos específicos y personas expertas. El Consultor suele reunir estos condicionantes.

2.- Si se elige a un profesional experto, con la titulación adecuada al caso, que acredite su experiencia, normalmente sabrá comprender bien su problema y situación, y podrá orientarle adecuadamente.

3.- Se debería de huir, en este asunto y para cosas serias, de aficionados. Sea por lo que fuere, este mercado de profesionales le presenta, mezclados y en el mismo saco, firmas y profesionales con trayectoria amplia y contrastada, que tienen experiencia de verdad, con diversas personas que o tienen esto como ocupación complementaria a otra, que es para ellos la principal, o han venido a caer en este campo por rebote de otros o atraídos por las posibilidades de este sector profesional, cuando no por su nivel de relaciones públicas o institucionales.

4.- A la hora de elegir a un consultor de empresas para que le ayude en sus asuntos, debería solicitarle un presupuesto serio y una “hoja de servicios o de referencias” que le ponga en antecedentes de quien tiene Vd. delante. Huya de la palabrería y las promesas envueltas en excesos verbales y optimismos desmesurados.

5.- El Consultor de empresas le puede aconsejar antes de emprender inversiones, constitución de sociedades, inicio o ampliación de nuevos negocios o actividades y casos similares. En estos casos, conviene poner encima de la mesa todos los datos y analizar la evolución en el tiempo (corto y medio plazo) de las cuentas de resultados, balances y cash flow. No hacerlo así, estudiando todas las variables a considerar, es caminar a ciegas y con riesgos innecesarios. El futuro ya traerá, por si mismo, incertidumbre e incidencias imprevistas como para añadir otras por dejadez o falta de previsión.

6.- El Consultor de empresas se puede encargar, también, de aspectos tales como convocar y coordinar reuniones de socios o posibles socios, informar a estos últimos, ayudar en su búsqueda, hacer gestiones ante Organismos oficiales, informarle sobre subvenciones que puedan afectar a su proyecto y tramitárselas, planificar los pasos a dar, hacer los estudios económicos o de viabilidad o planes de negocios para presentar ante Instituciones Financieras o socios potenciales, estar a su lado en toda clase de negociaciones y un sinfín más de servicios posibles.

7.- Es prácticamente imprescindible la ayuda del Consultor en situaciones de crisis o de problemas económicos y financieros. Toda la variante que va desde simples problemas de tesorería y dificultades puntuales hasta situaciones de suspensión de pagos o quiebras, son objeto del trabajo de Consultores de empresas con experiencia. En muchas ocasiones serán, o tendrán en su plantilla, expertos en cuestiones concursales.

8.- En ocasiones ud. tendrá que acudir a un bufete de abogados. Unas veces serán sus abogados y otras ajenos o de “la otra parte”. Cuando haya por medio balances, cuentas, cuestiones económicas o financieras que le afecten, su mejor compañía será, si se trata de temas serios, un Consultor de empresas. En muchas ocasiones, un gestor o un asesor fiscal contable, no será suficiente si se trata de temas de más calado.

9.- No debiera ud. dejarse llevar por la falsa leyenda de que un buen Consultor o es de la capital o lleva unas siglas en inglés, o no tiene nivel. Esto es un falacia y, con frecuencia, un simple efecto de restos de papanatismo todavía existente. En la mayoría de las ciudades existen Consultores preparados y expertos. Se trata de encontrarlos y poner en ellos su confianza. 

10.- Con frecuencia, una empresa está dispuesta a pagar lo que le cobren o lo que sea al Consultor venido de “lejanas tierras” o de nombre en inglés. En cambio, regatea sus honorarios al Consultor local o de su autonomía. No sea ud. de esos. Esta forma de actuar no es sinónimo de éxito como se puede comprobar con cierta frecuencia. Un Consultor más próximo a su nivel de empresa, a su entorno geográfico y a sus circunstancias, baqueteado en la vida de las PYMES, tiene sus ventajas.

 

Fuente: creativemediamx.blogspot.mx

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