Holocracia, el modelo laboral que deja en el olvido al jefe

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Un reciente estudio en los Estados Unidos arrojó una cifra concluyente: el 62% de las empresas no tienen jefes. ¿Qué significa esto?

Que las viejas y anquilosadas jerarquías empresariales están quedando en el pasado para dar paso a una nueva forma de organización que está dando geniales resultados, como se pueden observar en las startups tecnológicas de dicho país. Este nuevo modelo laboral sin jefes tiene una curiosa denominación: holocracia.

¿Qué es la holocracia?

Cuando Tony Tsieh, fundador de Zappos, uno de los mayores vendedores online de ropa y calzado en el mundo, anunció a sus empleados que ya no habría jefes, todos se quedaron estupefactos. Tsieh les dijo a sus trabajadores que quienes desearán renunciar podían hacerlo y que, incluso, cobrarían tres meses de sueldo como “indemnización”.

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Para quienes se quedaran en la empresa, Tsieh les ofreció la posibilidad de renunciar luego del periodo de adaptación de 6 meses recibiendo $ 2.000 de compensación. El 14% de los empleados decidió irse, sobre todo, los que ostentaban puestos directrices.

Hoy, Zappos es el emblema del trabajo sin jefes en el mundo con resultados económicos realmente sorprendentes.

La holocracia es mucho más que una oficina sin jefes. Es la posibilidad de que todos los empleados dejen de ser tales para convertirse en empresarios. Cada quien conoce sus debilidades y fortalezas. Si ocurren fallos o se alcanzan logros no se atribuyen éstos a ningún jefe o empleado extraordinario… es el esfuerzo o la falla colectiva de todos.

Por cierto, ya no hay trabajadores “exclusivos de un área”. Todos forman parte de equipos interdisciplinarios que se ajustan a las necesidades de la empresa o a los proyectos que se presenten.

¿Es ventajosa la holocracia?

Por supuesto. La receta del éxito de las startups tecnológicas radica precisamente en su modelo organizacional. Al no existir un jefe, es decir, una sola mente pensante se abre paso a la innovación, pues cada persona, desde el más experimentado hasta el nuevo practicante, pueden aportar nuevas cosas a favor del negocio.

Y no sólo ello. La holocracia permite la fácil adaptación de la organización a las necesidades empresariales de nuestro siglo. Las cosas están cambiando como nunca antes, y tener varias cabezas pensantes puede ayudar a superar estos cambios de una forma más eficiente.

¿Es fácil aplicar la holocracia?

No, y no precisamente porque el dueño de la empresa no lo sepa aplicar, sino porque son los mismos empleados quienes se muestren renuentes al cambio. Es posible que si de un momento a otro les dices a tus colaboradores que ya no habrá jerarquías, algunos de los jefes renuncien de inmediato al sentir que parte de su “poder” se les escapa de las manos, tal como en el caso de Zappos.

Pero, incluso, dentro de los empleados de “baja” jerarquía, encontrarás serios renuentes al cambio. ¿Por qué? Porque este modelo les exige dejar de ser la fuerza operativa que se contenta con hacer lo que un superior les dice para tomar el mando y las responsabilidades de sus propias acciones. Aunque cueste creerlo, a muchos trabajadores les aterra la posibilidad de pensar autónomamente.

Vía: bloguismo.com / gestion.pe
Foto: elfinancierocr.com

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