La autocompasión, una de las claves olvidadas del éxito

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Estudias, trabajas durante años, sin embargo, sientes que algo no está marchando bien. Quizás estás cayendo en un engaño. No quieres creerlo, pero es así. No estás viviendo como lo planificaste. Sin embargo, seguiste todo tu plan al pie de la letra. No entiendes que pudo fallar. Y posiblemente nunca lo descubrirás. Porque no existe universidad o libro que te enseñe sobre uno de los pilares básicos para alcanzar la felicidad en la vida: la autocompasión.

¿Qué es la autocompasión?

El término “compasión” se ha ido degenerando con el tiempo. Una gran mayoría piensa que la compasión es un sentimiento negativo, pues sentir pena o tristeza por lo mal que la está pasando un amigo o compañero no puede ser nada bueno. Y peor visto aún es la autocompasión, que a primera vista, podría ser visto como sentir lástima por uno mismo.

Sin embargo, la autocompasión es más que sentir lástima por nosotros mismos. De hecho, el escritor Milan Kundera brinda un significado más acertado de la “compasión”. La compasión no es sentir lástima por otro, sino experimentar en carne propia lo que esas personas, a las que denominamos “otros”, están sintiendo en este preciso momento. Por ende, la autocompasión sería una especie de revelación entre lo que atravesamos actualmente y lo que deseamos para nosotros.

¿Cómo desarrollar la autocompasión?

Sin embargo, lograr la autocompasión no es una tarea sencilla. La psicóloga Kristin Neff revela que hay 3 pasos que una persona debe identificar en sí misma antes de desarrollar la autocompasión:

  1. Conciencia sobre sí mismo

El primer paso involucra reconocer que uno no está pasando por un buen momento, más allá que nuestros familiares o amigos nos digan lo contrario. No podemos engañarnos a nosotros mismos. Cuando algo nos falta en la vida, lo sabemos, es difícil de explicar, pero lo podemos saber por ciertas ideas que nos cruzan por la mente.

Una vez que has reconocido que no estás bien, debes identificar las cosas o personas que están llevándote hacia una vida aburrida, enojosa u horripilante. Asimismo, debes descubrir qué es lo que te motiva, qué es lo que te hace ir a mil, y qué es lo que te hace feliz. Una vez que has hecho todo esto, podrás decir que ya has logrado obtener conciencia sobre ti mismo.

  1. Aceptar que somos humanos

Aquí viene un punto clave, el cual muy pocas personas logran superar (y por tanto, no desarrollan la autocompasión). La mayoría al adquirir conciencia sobre sí mismos, se culpan por ser tan débiles y pobres mentalmente. En realidad, somos muy duros con nosotros mismos. Debes pensar, en cambio, que hay miles y millones de personas que han atravesado peores situaciones que tú, y que han superado ese momento terrible en base a empeño y persistencia. Tener problemas forma parte de eso que llamamos “ser humano”.

  1. Practicar la autoamabilidad

Mencionamos en el punto anterior que éramos extremadamente severos con nosotros mismos. Así nos ha formado la sociedad, para ser unos autómatas incapaces de caer en errores. El error se paga caro, y nosotros nos convertimos en nuestros propios acusadores. Practicar la autocompasión es hacer todo lo contrario a lo que sugiere la sociedad: ser amables con nosotros mismos, actuar con comprensión, y darnos valiosos consejos (como los que darías a tu mejor amigo).

Una vez que hayas establecido conexión entre tu id y tu ego (dos conceptos ampliamente conocidos en la Psicología), podrás desarrollar la autocompasión. Sé más comprensivo contigo mismo, suficiente castigo recibes de los demás como para que tú te sumes a ese carga montón en tu contra. Conviértete, en cambio, en tu más férreo defensor.

Vía: forbes.com

Foto: psicoblog.com

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