La educación superior virtual, ¿es una buena opción?

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Las ofertas virtuales de educación superior siguen en aumento. Desde pregrados, especializaciones e, incluso, maestrías son ofrecidas por las universidades a la comunidad estudiantil para que puedan cursarlas desde la comodidad de su hogar. La educación virtual está logrando llegar a su cúspide. Ya no es extraño que uno desde Perú pueda cursar una maestría virtual en alguna universidad reputada europea o norteamericana. La tecnología ha hecho que las fronteras se eliminen.

VENTAJAS DE LA EDUCACIÓN VIRTUAL FRENTE A LA TRADICIONAL

  1. CONOCIMIENTO MÁS AMPLIO

Las universidades usualmente ponen a los mismos profesores para diferentes materias por falta de capital para la contratación de otros profesionales, o por la agenda recargada que éstos tienen. Sin embargo, con la educación virtual eso no es problema. El tiempo es una barrera eliminada. Tanto los estudiantes como los docentes tienen el tiempo suficiente como para conectarse e interactuar. Uno como estudiante puede elegir como docente a quien quiera. Puede consultar a otros profesores sobre temas que no logra comprender. Una opinión más diversificada posibilita un conocimiento más amplio.

  1. CANTIDAD DE ESTUDIANTES REDUCIDA

No es extraño que cuando uno llega al primer día de clases en la universidad se encuentre con una marea de 40 ó 50 alumnos en el aula de clases. ¿Se puede ofrecer una enseñanza personalizada para esos estudiantes? Imposible. En la educación virtual, en cambio, todo es personalizado. No hay muchos alumnos por docente, así le resulta fácil al instructor satisfacer las curiosidades o preguntas de sus estudiantes.

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  1. HORAS DE TRANSPORTE GANADOS

Movilizarse hasta la universidad es otro gran problema. Más aún en ciudades tan grandes como Lima. Incluso, las pequeñas distancias pueden representarnos un par de horas perdidas en el tránsito infernal. Esa es tal vez la principal ventaja de la educación virtual. Nos ahorra tiempo y dinero en movilizarnos desde un espacio a otro. Es un sistema óptimo para las personas que trabajan.

  1. IR AL RITMO DE CADA QUIEN

Está claro que no todos los estudiantes dominan las mismas materias en el mismo grado. Hay quienes tienen una mayor facilidad para comprender los temas en comparación a otros. En la universidad, lo recurrente es ver a estudiantes que pierden un detalle de la explicación del docente, y por temor a quedar como los tontos de la clase, se niegan a preguntar sobre ese detalle incomprendido. Bajo la educación virtual, son los propios estudiantes quienes guían el ritmo de su educación. Cuando algo les resulta incomprensible, pueden detenerse e investigar sobre ese tema en particular.

NO TODO ES COLOR DE ROSA

Claro, esas ventajas funcionarían si todas las universidades instituyeran programas de educación virtual de calidad. Este tipo de educación incluye una importante cantidad de docentes, material informativo para los estudiantes para el adecuado manejo de la data recibida, material audiovisual que refuerce las clases virtuales, y un perfecto sistema de evaluación que certifique los avances del alumno. No todas las universidades tienen incluidos estos requisitos en sus programas. Hay quienes aplican las mismas tácticas de la educación convencional.

Pero, desde el sector académico las razones expuestas no representan el punto flaco de la educación virtual. Este sector denuncia que este tipo de educación elimina la interacción que debe existir entre estudiantes y docentes, y entre los mismos compañeros de clase. Ellos indican que es en los espacios de discusión y confrontación de ideas donde en realidad se crea el verdadero conocimiento universitario. Un profesional virtual nunca logra ingresar a esos espacios de discusión, tan propios del ámbito universitario.

Pero, para ti, ¿la educación virtual es una buena opción? ¿O se debe seguir recurriendo a la educación convencional?

Vía: mineducacion.gov.co / ticsyformacion.com

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