La obesidad laboral, la enfermedad que te paraliza en la oficina

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Jóvenes, adultos, mujeres, varones, buscan la fórmula secreta para mantenerse físicamente atractivos. Pero, están olvidando sanear esa otra enfermedad que pulula en el ambiente: la obesidad laboral. ¿En qué consiste ella? Descubramos algunos de sus síntomas:

  1. Comodidad haciendo lo mismo

Una característica peculiar de los obesos laborales es que no parecen descontentos ante el hecho de ejercer el mismo trabajo durante años y años. Los expertos aseveran que al obeso laboral le aterra la posibilidad de salir de su zona de confort. Se siente seguro realizando lo que ya sabe hacer y ganando lo que le permite costear con cierta holgura sus gastos diarios. ¿Para qué más?

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  1. Adicción al trabajo

O mejor dicho, una mala adicción al trabajo. No es que a los obesos laborales les interese trabajar más por su empresa, más bien desean hacer ver a los demás que trabajan más que cualquiera, quedándose más horas en la oficina de las que debieran. Sin embargo, en términos netamente contables, no son más productivos que los empleados a medio tiempo.

  1. Sobrecapacitación para su empleo

Cuando uno se encuentra frente a un empleo retador, es decir, que nos exige más allá de nuestras capacidades o conocimientos, solemos caer en ansiedad e, incluso, depresión. Ocurre todo lo contrario con el obeso laboral. Éste suele conocer y estar capacitado más allá de sus funciones rutinarias, sin embargo, le gusta actuar sobre campo seguro y no aventurarse en el desarrollo de nuevas destrezas o habilidades.

  1. Temor a lo desconocido

Aún conociendo su propia situación profesional, a los obesos laborales no se les cruza por la cabeza la posibilidad de renunciar. Buscar otro empleo o crear su propia empresa son para ellos dos posibilidades aterradoras. En el caso de estas personas, la experiencia laboral alcanzada, lejos de ser un plus en su CV, se vuelve un lastre ya que sienten que si buscan algo nuevo perderán todo lo conseguido hasta ahora: un puesto laboral cómodo, un sueldo seguro a fin de mes, beneficios laborales, pensión de jubilación, etc.

  1. Ausencia de conflicto

Nos han hecho crear que un entorno de trabajo feliz es aquel en que todo marcha armoniosamente, ningún compañero se queja de otro, los jefes nunca regañan a sus subordinados y la oficina simula ser el paraíso en la tierra.

Lamentablemente, los obesos laborales suelen convivir en estos “paraísos laborales”. En realidad, esa creencia cae por su propio peso, pues el conflicto y la concertación los dos factores que llevan a cualquier organización hacia mejoras palpables y no una realidad finamente edulcorada.

Vía: gestion.pe / americaeconomia.com
Foto: huffingtonpost.com

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