4 casos en los que tu imagen frena tu carrera

Hay muchas veces en la vida en que hay ocasiones en que uno está seguro de estar haciendo lo correcto para crecer y superarse profesionalmente: haber terminado una carrera, acceder a una maestría y sumar experiencia laboral. Sin embargo, la imagen juega en contra de uno.

¿Cómo descubrirlo? Son varias las señales, por lo que hay que prestar atención para descubrir esos obstáculos que impiden desarrollarse en el trabajo:

1. A pesar de la experiencia, no hay ascenso

Cada vez menos se ha visto que las compañias ascienden por los años que uno lleva trabajando en ella promoviendo al talento calificado, al menos ese es el objetivo. Pero muchas veces ascienden a otra persona , más joven, menos experimentada y con menos tiempo de contratado que no.

Aquí, sin duda, algo está pasando que la otra persona sí está haciendo y uno no, ya sea –ya sea porque uno no le da importancia o porque se desconoce tal situación.

Pero aquí entra a “tallar” la imagen de uno. ¿Proyecta éxito y comunica que uno está ya listo para el próximo nivel profesional? ¿uno es una persona arreglada o desarreglada que cuenta con todas las aptitudes y capacidades pero no refleja una imagen profesional a la altura de lo que la compañía desea?

Las empresas ahora buscan capacitar en imagen a sus líderes, quienes cuentan con la experiencia y los conocimientos pero padecen de una imagen ejecutiva que refleje su jerarquía y puesto.

2. Cuando uno no es requerido en las convivencias sociales

Saber convivir e interactuar en reuniones fuera de la oficina para muchos parece simple y sencillo, pero en cambio, para otros se puede transformar en una tortura porque sus habilidades sociales son muy escasas y pobres.

Y es que el ser humano es sociable por naturaleza, uno necesita interactuar con otros para lograr tener redes de contactos, no solamente para hacer negocios sino para ampliar el círculo de amistades profesionales.

Hay que tener presente entonces ciertos tips: la ropa comunica sin palabras la personalidad; si uno es tímido o no sabe cómo socializar con naturalidad es muy probable que la imagen que se proyecte sea la de una persona que no desea conversar, ni ser abordado o alguien poco interesante para conocer.

Así que no hay que aislarse y trabajar en la imagen para que sea tan descuidada o muy conservadora. A fin de cuentas, se trata de encontrar el equilibrio.

3. Cuando la imagen refleja poco carácter

En el libro “Las 21 leyes irrefutables del liderazgo”, de John Maxwell , se menciona que la gente perdona errores de capacidad o destreza, pero no perdona la falta de carácter.

Como ya se ha mencionado, uno puede tener conocimientos pero si los demás perciben que uno es dubitativo cuando se debe tomar una decisión, poco a poco dejarán de confiar en uno, en el liderazgo.

Y es que si se tiene carácter tiene que ir de la mano con una imagen poderosa, si los demás ven a un con un carácter y la imagen lo apoya, entonces se cumple con una de las reglas más importantes : “ser” y “parecer”.

4. Cuando la imagen es incongruente

Los expertos señalan que hay 2 casos muy comunes. El primero es que si es muy joven aún proyecta una imagen profesional pobre por el exceso de poco cuidado personal ( ropa, cabello, zapatos, comportamiento, manera de hablar, etc.).

Y en el segundo caso, si uno es ejecutivo que no ha logrado evolucionar en su imagen, no será vista como un profesional adecuado para ejercer un puesto de mayor nivel. Todo ello se debe de actualizar donde la imagen no es la excepción, pues no es algo ajeno o superficial: forma parte de un mismo.

Vía: emprendedoresnews
Foto: blogderecursoshumanos

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