4 pasos para dar una increíble presentación ante el jefe

¿Tienes que prepararte para una reunión importante en la oficina? Te ofrecemos algunos consejos para causar la mejor impresión posible frente a las personas más influyentes.

Cuando se trata de convencer a los ejecutivos con ideas para los esfuerzos de marketing, cada detalle de la presentación es sumamente importante.

No es lo mismo estar frente a una audiencia compuesta por altos ejecutivos de la empresa que encontrarse ante un público externo. Los ejecutivos son los responsables del éxito de la compañía, tienen motivaciones muy distintas y una forma específica de visualizar lo que es bueno para el negocio.

Aunque convencer a los ejecutivos de implementar las ideas y conseguir presupuesto para los esfuerzos de marketing suele ser difícil, aquí te ofrecemos algunos pasos simples que pueden inclinar la balanza a tu favor.

1. Justificar el porqué de cada cosa

No importa qué tipo de presentación se va a dar o delante de quién se va a darla: se debe justificar por qué es importante tal idea —y no solo cuál es— es fundamental para el éxito. Cuando se trata de compartir estos elementos fundamentales con el jefe, hay que ofrecer una visión que el equipo de liderazgo la perciba igual que el empleado: cautivadora, innovadora y novedosa.

Así que la presentación tiene que ser como una forma de “ayuda” y donde no se debe dudar en incluir por qué apasiona lo que se comparte. Como la inspiración genera inspiración, los ejecutivos van a ver con claridad que la idea no es un éxito momentáneo.

2. Realizar los preparativos necesarios

Una vez que se haya dedicado tiempo a justificar el porqué de cada cosa y se haya preparado para la multitud de preguntas que probablemente harán, tal vez se sienta la tentación de ponerse a diseñar una presentación. Sin embargo, antes de hacerlo, hay que tomarse el tiempo de organizar las ideas adecuadamente y analizarlas detenidamente. Empezar por estos objetivos.

Podría parecer obvio, pero es fundamental tomar en consideración lo que se quiere que haga la audiencia después de ver dicha presentación. Empezar entonces por valorar qué piensan los asistentes antes de la presentación y qué se desea que piensen después de la misma. Luego, hay que preguntarse qué hacen antes de la presentación y qué se quiere que hagan después.

3. Ser breve

Luego que se ha justificado el porqué de cada cosa dedicándose tiempo a definir los objetivos clave y sumar los primeros partidarios, llega el momento de crear la presentación. Estos son los aspectos más importantes a tener en cuenta en el contenido que se va a presentar delante de altos directivos.

Aquí la brevedad es esencial cuando presentamos a altos directivos, así que en lugar de culminar con un momento “¡ajá!”, empieza la exposición con uno: por ejemplo, por qué es importante esta idea en particular. Al abordar lo importante al principio, se asegura que se va a disponer de tiempo suficiente para las preguntas, algo clave para convencer a los ejecutivos.

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Esta es una buena forma de estructurar la presentación y, al mismo tiempo, ser breve:

  • Comenzar por el porqué
  • Abordar un máximo de tres puntos importantes de la historia.
  • Aportar datos y hechos que avalen las ideas (como, por ejemplo, lo que otros líderes del sector dicen al respecto).
  • Abrir el turno de preguntas y respuestas.
  • Profundizar en los detalles relevantes.

4. ¡Presentar!

Ya se ha perfilado los aspectos fundamentales, se ha organizado una reunión con las partes interesadas y se ha diseñado la presentación perfecta. Ya solo queda exponerla. Aparte de los consejos que se habrá oído millones de veces (no usar muletillas como “y eso” o “pues”, y procurar hablar despacio y con claridad), lo último que se quiere es que la presentación acabe en un punto muerto. Dicho esto, y con el fin de alcanzar una decisión, se tendrá que exigir que los asistentes pongan un poco de su parte.

Hay que prepararse para solicitar que hagan algo determinado. No tener miedo de decir: “¿Puedo proseguir?” o “¿Está aprobado el presupuesto?”. Hay que asegurarse de que se define perfectamente los próximos pasos que se desea seguir o que se quiere que sigan los asistentes, y obtener una respuesta verbal clara sobre si dichos pasos permiten o no avanzar.

Haga lo que se haga, no se debe abandonar la sala hasta que se tenga una respuesta o se haya fijado la fecha para una reunión de seguimiento.

Vía: offers.hubspot.es

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