5 cosas que aprender de la mano derecha de Warren Buffett

Como muchas veces sucede, el éxito no puede deberse a una sola persona por lo que un autor estadounidense revela los atributos financieros de Charlie Munger.

Todos conocen a Warren Buffett, considerado uno de los más grandes inversionistas en el mundo, pero no hay que olvidar a su segundo de abordo: Charlie Munger.

Munger es conocido por ser el Vice-Presidente del conglomerado Berkshire Hathaway, y más allá de eso es conocido por ser el socio de Buffett. Y como muchas veces sucede, el éxito no puede deberse a una sola persona.

Así que el aporte a Munger a la sociedad mereció ser mencionada en el libro del escritor David Clark  “El Tao de Charlie Munger” (sólo en inglés por ahora). Precisamente, de esta obra se extraen algunas de las lecciones que ha aprendido el autor sobre Charlie Munger.

1. Tratar de enriquecerse rápidamente es muy peligroso

Muchos inversionistas se adentran al mundo de la bolsa intentando ser más listos que el mercado e intentando aprovechar las constantes fluctuaciones de los precios de las acciones en el corto plazo para hacerse ricos en bolsa rápidamente. Por regla general, quien no deja de buscar la riqueza rápida, por regla general encuentra la pobreza permanente.

Es por eso que la filosofía de inversión de Munger y Buffett no es adquirir una posición apalancada en una acción esperando los movimientos cortoplacistas, pues saben que un hecho concreto como el 11S puede provocar unas pérdidas cuantiosas en pocos minutos. El consejo de Munger es evitar el apalancamiento e invertir únicamente en empresas sólidas y con gran recorrido en el largo plazo.

2. Saber lo que no sabes es más útil que ser brillante

Munger dice que se necesita ser más consciente de lo que no se sabe, y luego utilizar ese conocimiento para mantenerse alejado de las empresas que no se entiendes. Un ejemplo de la sabiduría de Buffett y Munger se dio durante el apogeo de la burbuja tecnológica en la década de 1990 donde todo el mundo comenzó a invertir en las empresas tecnológicas de moda de aquellos entonces.

Munger reconocía no entender el negocio de aquellas empresas por lo que Berkshire Hathaway decidió evitar la inversión en estas empresas por completo. La mayor parte de Wall Street pensaron que Buffett y Munger habían perdido el tren, un tren que iba a toda velocidad. Finalmente, la burbuja de las “puntocom” estalló, se perdieron muchas fortunas, y fueron Buffett y Munger los que en ese entonces fueron brillantes.

 

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3. Tener una inversión de largo plazo para ahorrar comisiones e impuestos

Si se hace una inversión de largo plazo, el simple hecho de no tocarla y mantenerla, para Munger, tiene una clara ventaja: el sistema de impuestos de da dos o tres puntos porcentuales extra al año, es decir, es como si se obtuviera un 2 ó 3 por ciento más de rentabilidad anual por tu inversión.

Munger sostiene que la compra y venta constante de acciones significa pagar más comisiones y además, ser gravados por la mayoría de sistemas fiscales de los países. En cambio, si se compra acciones y se las mantiene durante 20 años, lo más probable es que no se pague ni un sólo impuesto por esa inversión durante esos 20 años, lo cual equivale a un 2 ó 3 por ciento anual de rentabilidad añadida.

4. Para pescar buenos peces, se debe esperar que drenen el barril

Munger piensa que la miopía del mercado de valores, en ocasiones sirve oportunidades de inversión tan claras, que es muy difícil no verlas. Y ésto sucede sobre todo cuando los inversionistas entran en pánico y huyen del mercado vendiendo todas sus acciones, incluidas aquellas que tienen un gran potencial de crecimiento.

Es como si las buenas acciones fueran peces dentro de un barril. Cuando los inversionistas huyen, el barril se va drenando, y así Munger puede ver más claramente los peces del interior.

5. La gente está tratando de ser inteligente, pero Munger trata de no ser idiota

Munger se basa en la teoría de que en ocasiones el mercado de valores es miope, y hunde el precio de acciones que valen mucho más o que en el largo plazo tenderán a revalorizarse. Es decir, el mercado, con sus movimientos intradiarios y fluctuaciones cortoplacistas, olvida fijarse en el valor subyacente de una empresa cotizada. Y ahí es cuando no hay que ser idiotas, pues ahí es donde se encuentra la rentabilidad en este negocio. Por lo tanto, se puede tratar de ser inteligente, pero sería algo estúpido no actuar cuando se vea una buena inversión, una gran oportunidad de negocio.

Vía: 1000negocios.com

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