7 lecciones de liderazgo de William Shakespeare

Si bien es cierto que William Shakespeare es considerado como el mejor dramaturgo en el idioma inglés, también era un astuto hombre de negocios.

Según la revista española Forbes, William Shakespeare es uno de los escritores más valorados del mundo que, cada 23 de abril, se conmemora su muerte y su excelsa trayectoria cuyos escritos se han traducido en más de 100 idiomas y su legado ha influido en muchas maneras de pensar y de hablar en la actualidad.

Y se trata de hablar de liderazgo, nadie mejor que él quien describió mejor la condición humana (con todas sus fortalezas y debilidades) por lo que ofrecemos algunas de las lecciones que dejó plasmadas en sus obras:

1. No ser ambicioso sin ser moral

¿Quieres ser CEO? Estupendo, pero no se debe asesinar al líder del momento, ni perder la cabeza y empezar una guerra letal. Macbeth es el ejemplo de lo que sucede cuando la ambición de un hombre supera sus mejores instintos. En este soliloquio, el noble Macbeth lucha contra su conciencia mientras reflexiona si matar al rey, Duncan, y tomar el trono para él mismo. Por desgracia, las cosas no le fueron muy bien.

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2. No procrastinar

Joven, enérgico, influyente, enamorado y totalmente incapaz de tomar una decisión. Así es Hamlet quien se enfrenta a un dilema de alta presión al estar convencido que su madre se había casado con el asesino de su padre, de ahí que se pregunte si siquiera vale la pena seguir con vida para enfrentarse a tal confusión: “Ser o no ser, esa es la cuestión”. La respuesta a los fantasmas de su interior condujo al suicidio de su novia Ofelia y a un combate integral que causó la muerte inesperada de la corte danesa.

3. Tener cuidado con las personas en las que se confía

Cuando el Rey Lear decide entregar su reinado a sus tres hijas, imprudentemente decide ofrecerle la mejor parte a aquella que le demuestre que le quiere más. Dos de sus hijas rápidamente lo inundan de elogios; la tercera, Cordelia, considera repugnante ese ‘espectáculo’. Los líderes necesitan gente con principios y que sepan cuál es el verdadero bien para la empresa.

4. Saber dar conmovedores discursos

Shakespeare inmortalizó a Enrique V, el rey de Inglaterra, con su discurso “banda de hermanos”. La obra muestra un liderazgo real, cuando no era un concepto abstracto y significaba literalmente coger el caballo y adentrarse en la batalla. Mientras que muchos líderes prefieren quedarse fuera del terreno de juego y limitarse a delegar funciones, la elocuencia levanta la moral y mantiene al equipo vivo.

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5. No hacer caso de los chismes

Todo le sonreía en la vida a Otelo hasta que empezó a escuchar las palabras difamatorias de Iago, quien le convence que su mujer le ha sido infiel. Otelo la mata, después descubre que era inocente y acaba suicidándose. Antes de arrojar la carrera por la borda, no hay que ser inflexivo. Buscar los motivos de todos los rumores negativos y hallar una alternativa que permita salir adelante.

6. Confiar en los instintos

Julio César no tenía muy buenos presentimientos de Cassius. Pero no hizo caso a sus instintos y decidió dejarle libre para liderar con éxito una trama que acabaría asesinando al líder romano. Meditar todas las decisiones, antes que sea demasiado tarde.

7. Tener piedad

En el Mercader de Venecia, Porcia (una heredera disfrazada de un hombre abogado) intercede para que el prestamista judío Shylock no haga caso de lo acordado: si el comerciante Antonio no le puede pagar su deuda, Shylock tiene derecho a una libra de su carne. Pero la astucia de Porcia les permite ganar. El contrato estipula una libra de carne, pero no de su sangre, por lo que hay una solución beneficiosa. Así que contar con buenos abogados es muy importante, pero también saber llegar a acuerdos con una buena negociación.

Vía: mundomarketing.com

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