Amancio Ortega aparece en lo alto de un peñasco animando a los peruanos a subir

Un emprendedor que acaba de arrancar su aventura puede tener como modelo al segundo hombre más rico del mundo, quien comenzó de cero, en su Galicia natal, para luego tocar la cima del Cielo con las manos.

Son muchos los peruanos que han empezado a subir la empinada cuesta para llegar a la cima y convertirse en un exitoso emprendedor este 2017 y, emular de algún modo a Amancio Ortega, considerado el segundo hombre más rico del mundo según la revista Forbes.

“Venga, arriba, vosotros podéis”, ha estado gritando Ortega desde comienzos del año, desde lo alto de la cuesta para seguir apoyando a los emprendedores novatos que afrontan la tradicional subida, con todos sus obstáculos, para tener éxito en los negocios.

“Si yo pude vosotros también podéis. Venga, que ya falta poco. Un esfuercito más y en nada os plantáis aquí arriba”, exclama siempre en la mente del peruano emprendedor, este magnate español poseedor de una fortuna de más de 71 800 millones de dólares.

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Es evidente que un emprendedor que acaba de arrancar su aventura no puede ni quiere emular a Ortega, pero tener en mente que él comenzó de cero, en su Galicia natal, como cualquiera de nosotros, es todo un ejemplo a seguir.

Así hizo su fortuna

Se cuenta que Amancio Ortega dejó la escuela con 13 años para trabajar de dependiente en una camisería por problemas económicos en su familia. Entonces, se juró a si mismo que nunca volverían a pasar hambre, una promesa nacida de la impotencia que le provocó saber que a su madre ya no le fiaban en la tienda de ropa. Quizá cuando se juró esto, no pensaría que acabaría vistiendo al mundo.

Así que comenzó como mensajero en una tienda de confecciones en donde trabajaba más de 50 horas a la semana. Por su entrega llegó a ocupar el cargo de vendedor y allí conoció a Rosalía, su primera mujer, con quien arrancó por las noches a coser a mano las batas que vendería en su propia empresa.

Con la experiencia que ganó tras décadas de trabajo en la industria textil montó su primer negocio que sacó a flote con su esposa, su hermano y sus cuñadas. Con el nombre de Goa Confecciones empezó a vender batas de buena calidad que buscaban el diseño y se podían adquirir a bajo precio, una máxima que define su éxito.

Para arrancar su empresa, Amancio Ortega viajó casi 14 horas en carro para llegar a París solo para ojear los escaparates de las tiendas más exclusivas, la alta costura y los últimos diseños y empezó a distribuir su ropa a otras ciudades, crecer e innovar. Fue ahí cuando creó la primera tienda de Zara en su ciudad, y así fue escalando hasta poner casi 500 tiendas solamente en España.

En 1988 Ortega llegó a Oporto para inaugurar su primera tienda fuera de España. Después de Portugal, le siguieron Nueva York y París. Cuatro años después creó Inditex, el nombre que hoy reúne a las otras empresas que creó: Zara Home, Stradivarius, Bershka, Pull & Bear, Massimo Dutti, Oysho y Uterqüe. Ropa para todas las edades, de altos y bajos costos; es todo lo que hoy vende la industria que creó Amancio Ortega, el segundo hombre más rico del mundo, gracias a su imperio de la confección y al negocio de bienes raíces, una estrategia que le ha multiplicado su riqueza y lo puso en el número uno de la lista Forbes.

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Y más allá de lecciones financieras y movimientos inmobiliarios aparte, ¿qué consejos podemos extraer de la experiencia de Amancio Ortega como emprendedor que sean realmente útiles?

1. Nunca tuvo un despacho

Son varias las compañías que han renunciado a este espacio, símbolo de estatus, que en las viejas empresas solía colocarse de manera simbólica en las plantas superiores de los edificios. El objetivo es el de potenciar la horizontalidad en el trabajo. Por lo que respecta a las reuniones de mayor relevancia, Ortega sí ha tenido siempre reservada una sala de diseño en la sede de Arteixo.

2. Da mucha importancia a la rapidez

Cuando abrió su primer Zara en 1975, Ortega utilizó, desde el inicio, una estrategia muy agresiva para tener la ropa disponible en tienda de la manera más rápida, aventajando a cualquier otro competidor:  como una máquina bien engrasada, tratar de responder lo antes posible a los cambios de tendencias.  Según sus propias palabras: “Quiero soluciones inmediatas a los problemas: si hay que viajar hoy, no importa. Hay que llamar a las cosas como son: al pan, pan y al vino, vino. Lo que vale hoy no tiene por qué valer mañana”.

3. Solo habla cara cara

Tampoco Ortega no se comunica jamás través de email. Un líder que da órdenes a través del correo electrónico es un líder que elude el contacto con sus empleados. La introversión de Ortega lo lleva, sin embargo, a ser una persona que escucha, más que habla. Se dice que Ortega conoce todos los nombres de sus empleados más directos. Por otro lado, el empresario no puede enviar emails porque no dispone ni siquiera ni de una mesa ni de un ordenador propios.

4. Está obsesionado con lo que quiere el cliente

“El cliente ha dirigido siempre nuestro modelo de negocio”, escribió Ortega en el informe anual de 2009 de Inditex. Igualmente, en tal señaló: “El cliente debe seguir siendo nuestro centro de atención, tanto por lo que se refiere a la creación y al diseño de nuestras tiendas, como por lo que se refiere a la logística y a cualquier otra actividad”.

5. Mantiene la humildad

Amancio Ortega tiene muchos motivos para no ser humilde, sin embargo, quienes lo conocen destacan este rasgo como una cualidad suya. A diferencia de muchos otros CEO que dirigen grandes compañías, Ortega delega las funciones de representación en sus altos directivos manteniendo siempre un perfil bajo y renegando del modelo de empresario a la antigua usanza. No utiliza tampoco el estatus que otorga el ir vestido de traje y es común verle con un atuendo discreto hasta la temeridad. No utiliza tampoco reloj.

6. No se queda de brazos cruzados

En opinión de Ortega, lo peor que le puede pasar a alguien es el exceso de optimismo, la autocomplacencia. Inditex posee más de 152.000 empleados y opera más de 7.000 tiendas en los cinco continentes. A pesar de lo que ha construido, su mayor deseo sigue siendo no parar de crecer.

Vía: elmundotoday.com/elconfidencial.com/lasorillas.co

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