¿Capacitado para ser un empleado o un emprendedor?

Es el sueño de muchos (sino es el de todos): convertirse en su propio jefe. Hay quienes tras varios años de esfuerzo, lo logran. Son sus propios jefes, pero al poco tiempo terminan fracasando. ¿Por qué? Simplemente olvidaron que ser emprendedor no guarda relación con tener dinero o manejar una empresa. Ser emprendedor es una actitud. Y llevar las mismas ideas y actitudes que uno tenía como empleado al terreno empresarial es un sinsentido.  ¿Quieres saber en qué radica la diferencia entre un emprendedor y un empleado?

  1. El conocimiento que dejan los fracasos

Un fracaso para un empleado puede significar una desazón total por parte de éste, o incluso, la posibilidad de perder el empleo. Para un emprendedor, un fracaso representa la vía al éxito. Intentar algo equivale a lograrlo con éxito o fracasar en el intento. Puede que esta vez el negocio no haya salido como lo esperaba, pero el emprendedor lograra captar esa experiencia a su favor para no fallar en su siguiente movida.

  1. El conocimiento que deja el trabajo

Mientras miles de personas en nuestro país se esfuerzan por seguir estudios de posgrado y hacerse más empleables, hay otro grupo importante que consigue los mismos conocimientos que ellos sin tener que desembolsar un solo sol (y hasta es posible que ganen). El emprendedor puede lograr aprender todo lo que le enseñan a un empleado en un ciclo de maestría, en un sólo día de trabajo.

  1. El conocimiento general por encima del específico

Otra consecuencia inevitable que deja la universidad o el trabajo en un ámbito específico, es el excesivo conocimiento de una tarea muy, pero muy pequeña. Un emprendedor no es un experto en una materia determinada. Conoce un poco de todo. Él no necesita saber cómo se hace el envasado de tal o cual producto, “para eso están los empleados”, piensa. En cambio, orienta su educación hacia cómo delegar y ejecutar a la perfección las tareas propias de su organización.

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  1. La sistematización de las soluciones

Un empleado, por lo general, es excelente solucionando problemas, pero nunca encontrará “la solución”. Esa la hallará un emprendedor. Y esa es una de las diferencias fundamentales entre empleado y emprendedor. El primero responde a problemas determinados, y no sabe sacar conclusiones para aplicar soluciones análogas en otras áreas de la empresa. El emprendedor ve a la empresa como un organismo vivo que responde, para bien o para mal, a ciertos estímulos. Por ello, las soluciones que él formula pueden obtener igual éxito en diferentes áreas o situaciones.

  1. Hacer lo que quieres vs. hacer lo que debes

La falta de motivación de un empleado tiene un solo origen: está haciendo lo que debe, y no lo que quiere. Cuando un empleado siente que está haciendo algo que no le nace, sencillamente se limita a marcar su salida en el tiempo justo, a no dar más del 100% de su real capacidad o a tratar de faltar por las más insignificantes gripes. Para un emprendedor, la empresa es la representación de sus sueños. Quedarse unas horas más en el trabajo para él no es ningún problema, total, está haciendo lo que él quiere. Por ello, siempre se encuentra motivado y con energías para iniciar cada día de trabajo.

Ahora, es momento de hacer un análisis introspectivo: ¿Hacia dónde apuntas?  ¿Crees que tienes las aptitudes para ser un emprendedor? ¿O, quizás, para ser un empleado.

Vía: soymimarca.com
Foto: antonioparedes.com

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Autor entrada: Equipo Pymex LM

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