Claves y diferencias entre el liderazgo femenino y masculino

Claves y diferencias entre el liderazgo femenino y masculinoLas diferencias entre hombres y mujeres en el nivel psicológico constituyen 2 estilos distintos de pensar y actuar. Estos estilos se manifestarán, en el comportamiento de hombres y mujeres en las empresas. No obstante, tales estilos deben ser entendidos como conjuntos de capacidades o tendencias.

Para comprender adecuadamente el porqué de diferentes estilos de actuar es conveniente comprender primero cómo se conoce la realidad. Los modos fundamentales de conocer son dos: el conocimiento abstracto y el conocimiento experimental.

– El conocimiento abstracto se refiere a lo que conocemos a través de otros, de la tradición, e incluye lo que normalmente se entiende por ciencia, es decir, modelos de la realidad que ayudan a entenderla mejor.

– El conocimiento experimental, que recoge las cosas que nos han ocurrido, sería en su nivel más elemental, la memoria: es vida, vivencia. En este caso, el equivalente a ciencia es entendimiento: saber interpretar aquello que se ha vivido.

En relación con el mundo empresarial, la capacidad de conocimiento abstracto resulta especialmente útil a la hora de definir y presentar objetivos, aquello a lo que se pretende llegar. El conocimiento experimental, por su parte, va más dirigido al establecimiento de políticas, las condiciones que ha de ser respetadas en el camino hacia el logro de ese objetivo. Podemos considerar, generalizando, que el hombre es mejor proponiendo objetivos o alternativas, y la mujer las evalúa de modo más completo, es decir, establece las condiciones que habrán de tenerse en cuenta para optar por una u otra alternativa. Se trata, por decirlo de alguna manera, de una especialización funcional.

Hemos caracterizado el liderazgo masculino con las cualidades de estructuración y construcción concreta, y definido el liderazgo femenino por la intuición y visión de conjunto. Pues bien, hoy estamos inmersos en una economía que cambia continuamente y en la que se da mucha importancia a la innovación y a la diversidad. Los valores directivos han evolucionado en respuesta a esta tendencia: se busca la innovación y los intercambios informales, se da el valor máximo a la amplitud de visión y a la habilidad de pensar creativamente.

Por ello, parece claro, que las organizaciones necesitan integrar ambos polos en lo que podemos definir como el líder-persona. Ambos polos deben ser conservados en este modelo, que es, en realidad, una “superación”, es decir, algo superior al modelo tradicional masculino o al estrictamente femenino. En esta superación estriba el progreso de la dirección de empresas.

Fuente: Gestiopolis

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