Cómo pasar de profesional a emprendedor y empresario

Muchos jóvenes profesionales sueñan con el emprendimiento propio. Definamos este concepto como, crear y mantener vivo un nuevo negocio que funcione, cumpliendo las expectativas del plan que le dio origen.

Como verán, hay muchas variables a analizar. En principio, un negocio es una actividad que satisface a un segmento del mercado que está dispuesto a pagar por un determinado bien o servicio y dicho pago satisface la ecuación costo/beneficio de quien vende dicho bien o servicio. Los mismos pueden ser fabricados y provistos directamente por el que los vende, o no.

No tener claro muchos de los conceptos que componen un emprendimiento y el rol del emprendedor, es el principal motivo por el cual el 80% de los mismos mueren antes de los cinco años, sin haber cumplido el objetivo original que les dio nacimiento.

Lo primero a tener muy claro es “¿qué espero del emprendimiento?”. Bien puede ser:

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a) que el objetivo sea poner en marcha un negocio que rinda los dividendos esperados en términos de rentabilidad, pero que no me ocupe tiempo personal para su atención.
b) Además de ser el inversor, poner la jornada laboral propia en el emprendimiento, con lo cual además de invertir “se ha conseguido un trabajo”.

Función diferente
Verse como empresario es aceptar un papel totalmente diferente al emprendedor que hace los trabajos por el mismo. El emprendedor empresario desde muy temprano tiene claro que su función y responsabilidad es “hacer crecer el negocio”, para lo cual debe ir diseñando y poniendo en marcha estructuras en su organización.

Pensar la organización en torno a las personas es lo común al principio. El desafío es pensar la organización en torno a las funciones y procesos.

Armar el organigrama desde el comienzo, asignar gente a funciones y luego pensar los mecanismos para ir sustituyendo las funciones en nuevas personas, a medida que el negocio crezca, para que los emprendedores puedan ocupar las funciones directivas, que son las que marcarán el rumbo futuro.

Diferencia
Los mayores errores en este tema se cometen al no distinguir entre el trabajo técnico/profesional de un emprendimiento y el emprendimiento basado en trabajo técnico/profesional. Si no se diferencia esto, el profesional irá a su emprendimiento a “trabajar en lo técnico” y no a “gerenciar el emprendimiento”.

Es totalmente falso que, por ser un experto en un tema específico, esté habilitado para gestionar un negocio sobre dicho tema. El desafío es hacer que el negocio funcione, independientemente de los mecanismos múltiples existentes para ejecutar con calidad el trabajo técnico.

De todos estos análisis, surge entonces el plan de origen que armará el emprendedor. Claro está que, si desconoce qué quiere hacer de su vida y cuáles son sus habilidades, el camino que tome tendrá un alto riesgo de frustración.

Definido entonces el plan global de origen del emprendimiento, vale destacar que es necesario tener un plan detallado del negocio donde se proyecten y queden explícitos temas críticos, como son productos, servicios, costos, marketing, inversión, resultados, finanzas, entre otros.

¿Difícil no?
Seguro, pero si no se hace como mínimo este ejercicio, más que un emprendimiento es un juego de ruleta rusa con la inversión y la salud mental del emprendedor.
Para poder hacer este plan, es fundamental invertir tiempo previo en investigar el mercado y emprendimientos similares. Hay que tener elementos de alto grado de credibilidad para armar el plan de negocios.

Fuente: El Peruano

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