Cómo un emprendedor mexicano que comenzó en un garaje hoy compite con China

Con un cincel y un martillo, este ingeniero hizo que su sueño se convierta en realidad con el nacimiento de un negocio innovador.

Todo se inició en el garaje de su casa. La historia de este ingeniero podría parecerse a la de cualquier emprendedor en Silicon Valley, en Estados Unidos, como es el caso de Apple, pero todo ocurrió en México durante 1960.

Así comenzó el negocio de Carlos Vilches en el mercado de los intercomunicadores (interfones) en un pequeño espacio de la casa destinado a resguardar el auto que fue utilizado, en primera instancia, para reparar lavadoras, refrigeradores y radios.

Hasta que un día uno de sus tíos llegó con la misión de que el entonces estudiante de ingeniería reparará el intercomunicador de su jefe. Así que arreglar el pequeño aparato de comunicación permitió que el aspirante a ingeniero mecánico electricista ganara en un día el equivalente a la reparación de tres lavadoras.

Pero no era lo único que había obtenido, sino también el interés por elaborar sus propios equipos. Así nació la empresa Intec que hoy exporta a Latinoamérica y tiene el reto de desarrollar una nueva tecnología de seguridad y comunicación para las edificaciones del país.

Artesano de la tecnología

Carlos Vilches nació en 1943 y estudió en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Su padre le heredó el amor por la ingeniería, carrera que le permitía atender a las neverías del pasado y así conocer a la madre de Carlos, quien era propietaria del negocio familiar de las paletas de hielo.

Lo primero que comenzó a manufacturar Vilches era la fuente de la alimentación de los aparatos de comunicación. De este modo, el ingeniero constituyó de manera formal Intec, en 1965. Con un cincel y un martillo, el ingeniero se dedicaba a dar forma a la parte de frontal de los intercomunicadores que se asomaban por las calles del país. “Éramos unos verdaderos orfebres que hacíamos un producto artesanal”, recuerda el artesano de aquella tecnología.

Vilches inició con la venta de los llamados video porteros, que eran sistemas de video y timbre en casa, los cuales eran vendidos con una gran televisión que con el paso de los años lograron reducir de tamaño. Y ha vendido dos millones de teléfonos intercomunicadores y 150,000 sistemas instalados.

Hecho en México

Vilches aún recuerda que en cierto momento su padre se distanció de él, ya que deseaba que se dedicará al estudio y no a la empresa. Al final, el padre de Carlos aceptó la idea y sus últimos días de vida transcurrieron en Intec.

El trabajo de Don Panchito y Vilches, dio paso a un equipo de 170 colaboradores directos y otros cientos de empleos indirectos. Hoy, los intercomunicadores de la firma mexicana se venden a través de casas de materiales eléctricos y las grandes cadenas de productos para la construcción de casas, como es The Home Depot.

De tal modo que, desde el barrio de Portales, en Ciudad de México, Intec exporta 20 por ciento de sus productos a Latinoamérica y operaciones en Chile, Perú, Colombia y Costa Rica.

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Así que todo comenzó con la colocación de sistemas de intercomunicadores y después, con la evolución de la tecnología lograron crear Casa Inteligente, un esquema basado en la domótica (técnicas orientadas a la automatización de una vivienda) y la sistematización; así, a través de un dispositivo electrónico como un celular, una tableta o una computadora se puede controlar todo el funcionamiento del hogar.

Carlos Vilches fue director de Intec hasta 2009, cuando cedió el puesto a su sobrino Bernardo Márquez, quien tiene la encomienda de modernizar el negocio. “El éxito de la transición es saber tomar decisiones en conjunto y definir trayectorias para la empresa”, dice Bernardo Márquez.

Sin embargo, la competencia proveniente de China es una amenaza que este ingeniero mexicano y su sobrino tendrán que vencer al mismo tiempo. Y es que la competencia asiática ha golpeado el negocio por lo barato de sus productos ofertados al usuario final.

Y como señala este exitoso emprendedor mexicano el reto es balancear las importaciones de insumos con las exportaciones. En la actualidad, 30 por ciento de los insumos son importados.

Vía: Alto Nivel

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