Cómo un millonario se inspiró en un radiador sobrecalentado para tener éxito en los negocios

Durante sus más de 50 años como inversionista, Sam Zell ha invertido consistentemente en activos, industrias o inmuebles que otros los consideraban como quebrados. ¿Cómo logró hacerlo?

A sus 70 años, este millonario de Chicago es un inversionista curtido que se ha ganado el sobrenombre de the grave dancer (el bailarín de la sepultura), por haber aprendido a volver rentables negocios moribundos.

Incluso bromea diciendo que aunque siempre baila cerca de las tumbas, tiene mucho cuidado de no caer en ellas. Lo cierto es que la firma del inversionista multimillonario Sam Zell, Equity International, tiene un patrimonio estimado en 4.800 millones de dólares.

Nos preguntamos, ¿Cuál ha sido en gran parte su éxito a su habilidad para medir y evaluar el riesgo y tener éxito en los negocios?

Suscríbete a nuestro boletín informativo




A la mayoría de las personas no les gustan los viajes de negocios. Pero a Sam Zell no.

“Hoy en día podría hacer que casi cualquier persona vaya a mi oficina para una reunión, pero eso no me diría mucho. En cambio, paso más de mil horas al año en mi avión viajando por el mundo para reunirme con la gente”, señala el empresario multimillonario en su libro “Am I Being Too Subtle? Straight Talk From a Business Rebel”.

Una lección de vida

Y no es sólo el atractivo de ser dueño de un avión lo que convence a Zell de abandonar su oficina. Él entendió este valor por una avería en la autopista de Pennsylvania durante un viaje a través del país cuanto tenía 19 años.

Después de hacer autostop con un amigo de Los Ángeles a Nueva York en 17 días, Zell y su amigo se separaron y él consiguió que alguien lo llevara de nuevo a la casa de sus padres en Chicago.

Y cuenta:  “Hacía 35ºC, conducimos cerca de una zona boscosa y cuando entramos por un túnel, el radiador se sobrecalentó, el agua y el vapor se derramaban por todo el lugar. Yo estaba pensando que me quedaría sin aventón”. Lo cierto es que el conductor se detuvo sin decir una palabra; salió del coche, caminó hasta la parte trasera, abrió el maletero, sacó una lata de gasolina, y luego procedió a caminar directamente hacia el bosque.

Te puede interesar: 7 hábitos de millonarios que cualquiera puede adoptar

“Así que lo seguí. Caminamos tal vez 140 metros, alejándonos de la carretera, directamente hacia los árboles… De repente, había este hermoso arroyo, el tipo se agachó, llenó su lata de gasolina, regresó al coche, puso el agua en el radiador y todo estuvo bien. Entró al coche y simplemente comenzó a conducir de nuevo”, recuerda.

Zell se quedó sin palabras, pero le preguntó: “¿Cómo lo supo?’“. Y nunca el millonario pudo olvidar lo que el chofer le dijo: “Bueno, no sabía que había un arroyo allí, pero estábamos en la montaña, así que tenía que haber alguna fuente de agua cerca. Y entendí que tenía que caminar hasta encontrarlo”.

Zell, que creció en Highland Park, un suburbio de Chicago, quedó pasmado. “No había manera, ni soñando, de que hubiera pensado concebible esa solución. Si mi coche se hubiera sobrecalentado, le habría hecho señas a alguien y pedirles que llamaran a un camión de remolque. Ese tipo tenía un sentido de lógica y orientación que era completamente ajeno a mí. Él nunca tuvo ninguna duda. Invaluable.”

Esa experiencia que vivió en medio del bosque, fue una lección sobre el valor de cuánto se aprende viendo a la gente en sus propios ambientes. Así que hoy, más de 50 años después, aún sube al avión.

Vía: blog.reibox.com

Lee también: CURSOS GRATUITOS DE DESARROLLO PERSONAL

comments

Autor entrada: Equipo Pymex P