El dinero, ese simulacro de la felicidad

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Bien sabemos que el dinero (y ya estamos cansados de escucharlo) no es sinónimo de felicidad, pero sí es un gran simulacro de ella. Está claro: acumular dinero no desemboca directamente en la piscina de la felicidad, esto sólo ocurre cuando cubrimos nuestras necesidades básicas y generamos experiencias de vida que compartimos con alguien querido.

“Tener dinero provoca en las personas una sensación de emoción, estabilidad, tranquilidad y crecimiento, que puedes llegar a ser considerado por algunas personas como felicidad; sin embargo, es solo un momento de percepción”, dijo el académico del departamento de Estudios Empresariales de la Universidad Iberoamericana, Abraham Vergara. Y está en lo cierto, en muchos casos la costumbre (el hábito) suele ser confundida con la felicidad, ¿acaso eso no sucede en muchas parejas?

El concepto de felicidad se basa en un juego de percepciones entre el “yo que vive” y el “yo que recuerda”, explica Daniel Kahnemann, Premio Nobel de Economía 2002.

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Se entiende que el “yo que vive” se alimenta de los momentos actuales como compartir el tiempo con alguien más, disfrutar del presente y de las experiencias. De otro lado, el “yo que recuerda” siempre rememora cómo alcanzó el estado de bienestar económico, profesional y personal que vive en ese momento.

Idealizar el dinero es signo de nostalgia

Cuando el “yo que recuerda” está más presente en una persona, entonces, ella tiene la percepción de que el dinero les da la felicidad. En cambio si el “yo que vive” predomina entonces las personas basan su felicidad en los momentos y experiencias de vida.

Es verdad, existe una correlación entre el dinero y la felicidad; sin embargo, ésta termina cuando lograste cubrir tus necesidades básicas. Pero cuando tenemos dinero no querremos perderlo, y es ahí cuando se genera el estrés en las personas, y, sobre todo, en estas sociedades capitalistas.

“Llegado un cierto nivel de riqueza, tu felicidad ya no aumenta, porque ya has cubierto todas tus necesidades básicas”, dijo el profesor de la Facultad de Economía de la UNAM, Raúl Martínez Solares. Imaginemos que contamos con ingresos mensuales de 30 mil dólares, existirá felicidad, sin duda, pero, con el paso de los años, esa felicidad crecerá lentamente.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), a través de su Índice para una Vida Mejor publicado en 2013, refuerza la premisa de que el dinero no genera la felicidad.

El problema entre el dinero y la felicidad ocurre cuando únicamente se busca la felicidad en el consumismo, es decir, cuando se crea una felicidad basada en la frivolidad. Es así que muchos de manera compulsiva u obsesiva se convierte en adictos a los objetos: una felicidad plástica.

“Esta patología se manifiesta en personas a las que no les satisface nada y pasan gran parte de su tiempo trabajando para obtener más dinero, prestigio y reconocimiento de los otros”, dijo Martínez.

En realidad de lo que debes cuidarte es que el dinero te convierta en una persona acaudalada pero insatisfecha e infeliz. Ese parece ser al adjetivo común en estas épocas: la insatisfacción. 

Tips para que el dinero no se convierta un fin en sí mismo

  • Utiliza el dinero en producir experiencias con las personas importantes para ti.
  • Comparte con tus seres queridos no sólo tu riqueza sino tus experiencias de vida. Eso puede crear vínculos mucho más perdurables.
  • Tus metas financieras deben tener un objetivo claro y un límite, no acumules el dinero como un fin en sí mismo.
  • El error más grande que puedes cometer es endeudarte No te endeudes para aparentar ser alguien que no eres; sólo conseguirás estresarte y trabajarás pagar deudas.
  • Uno debe buscar ayuda psicológica cuando la angustia, ansiedad, estrés y depresión nos invaden porque sentimos que el dinero no nos es suficiente y, sin embargo, trabajamos más tiempo para conseguirlo.

 

Vía: cnnexpansion.com

Foto: grupoverona.com

 

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