El elefante completo

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Hace algún tiempo leí una historia de esas que circulan por internet, en realidad es una fábula hindú acerca de 5 ciegos y un elefante, y que al tratar de “ver” el elefante por medio del tacto, cada uno tenía una interpretación distinta del animal que estaba “VIENDO”.

Llegó el primer ciego y al tocar el tronco del elefante, dijo: que se parecía a un muro muy sólido, muy duro, de modo que concluyó que un elefante se parecía a una pared.
Vino el siguiente ciego y palpó al elefante por las patas, y decidió que el elefante se parecía al tronco de un árbol: áspero, fuerte, y bien firme. Cuando llegó el tercer ciego, toco al elefante por la trompa, al palpar la trompa dijo que el elefante se parecía a una serpiente, movediza y flexible. Llegaron el cuarto y quinto ciegos, el que tocó la cola del elefante pensó que este se parecía a una cuerda y el que tocó las orejas del elefante estaba convencido que un elefante se parecía a un gran abanico.

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Cada ciego había tocado al elefante, desde diferentes ángulos y desde diferentes partes de su cuerpo y cada uno había construido su propia realidad e interpretación sobre quién y sobre cómo era un Elefante.

Lo mismo ocurre cuando pensamos que nosotros poseemos la verdad y el otro no. Estamos siendo “ciegos”, solamente estamos “viendo” una parte del elefante y a partir de allí estamos construyendo nuestra verdad definitiva y absoluta. “Yo pienso que poseo la verdad y tú no”.

La realidad es que ambos poseemos una parte de la verdad y una parte de ilusión. Los dos miramos al mismo elefante, pero tú ves la cola y yo veo el tronco. Cuando miramos por separado, la cola y el tronco pareciera que no tienen nada en común. No importa cuánto me desgaste, cuanto me esfuerce, me es imposible ver el significado de tu parte. La cola no comprende ni el por qué, ni la razón del tronco.

De modo que la cola y el tronco discutirán hasta ponerse morados y ninguno de los dos ganará la discusión. Ambas experiencias son igualmente válidas Solo cuando somos capaces de ver la totalidad del elefante es cuando la cola y el tronco unidos cobran sentido.

¿Qué puedo hacer entonces?

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Lo que puedo hacer es admitir tu experiencia y aceptarla como cierta de la misma manera que aceptó la mía como tal. Puedo aceptar tus percepciones y otorgarle la misma credibilidad que a las mías. Hasta que los dos no seamos capaces de establecer esta igualdad, la semilla del conflicto latente permanecerá entre nosotros. Porque yo tengo mi verdad y tú la tuya.

¿Somos capaces de respetar nuestra experiencia mutuamente?

Cuando sentimos que la otra persona nos acepta tal y como somos; es que tenemos la motivación para adaptarnos el uno al otro. Permitir que el otro tenga su propia experiencia es el principio. Aprender a respetar lo que piensas y sientes, incluso cuando no me gusta o no estoy de acuerdo con ello. Aunque me disguste.
Cuando somos capaces de darle la bienvenida a cada parte, es que el todo empieza a tomar forma y resulta más fácil comprender y apreciar el significado de las partes.

Como en toda en la vida, en las relaciones humanas las dos caras de la moneda deben ser aceptadas como iguales. Una persona no superará el conflicto hasta que la experiencia de ambas haya sido respetada.

Frente a los opuestos tenemos dos posibilidades: resistirlos o abrazarlos. Si los resistimos, provocaremos un conflicto entre el yo y el otro. Si los aceptamos, los integraremos como agentes dinámicos, estamos creciendo y transformándonos.

En cualquier situación o evento ¿Buscas ver al elefante completo?

¿Estás listo para ver lo que otros están viendo y tú no?

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Autor entrada: Equipo Pymex SC

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