El hombre moderno en la concepción de Ravi Ravindra

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Un hombre rutinario, sumido en el cotidiano vaivén del salir a trabajar, de ganarse los frejoles, de responder a las demandas de una economía, por el solo hecho de que si no hay dinero, no tienes nada. Es muy cierto,  pero, ¿acaso el dinero lo es todo? En estos tiempos parece que la necesidad de dinero es tan o más importante como una bocanada de aire.

Erich  Fromm, recordado psicoanalista y humanista, en su libro El arte de amar, descubre y analiza al hombre contemporáneo, el cual, preso del insufrible activismo económico y las prioridades de la agitada vida occidental, no tiene otra opción que ser una rueda más en el inmenso engranaje capitalista que nos rige. Guardando u olvidando su verdadero y único sentido en esta vida. Sin intenciones de sonar apocalíptico, valdría darle un vistazo a ese libro para comprobar qué tan ciertas y válidas son sus tesis al día de hoy. En lo que a mí me respecta, concuerdo –con cierta lástima- que, luego de varias décadas de publicado, el texto todavía cobra vigencia.

Ravi Ravindra

El físico y conferencista internacional sobre temas de ciencia, religión y espiritualidad, Ravi Ravindra, – y esto evidencia la actual volcadura de occidente hacia visiones alternativas de la vida- tiene similares opiniones a Fromm. En una entrevista concedida a Portafolio Económico, dominical de negocios limeño, Ravindra expone sus ideas sobre la vida y el hombre.

Más ligado a la espiritualidad, la concepción de Ravindra sobre la actitud del hombre es la siguiente: “que lo que sea que hagas, tenga sentido”. Y es que, como se dijo líneas arriba, muchas veces el hombre es superado por la impetuosa fuerza de la rutina. ¿Cómo darse cuenta de sus actos ante una vorágine que lo hace ver la mayor parte de las veces como “8 horas de trabajo” –que es como lo define Fromm-? Tomar conciencia de uno mismo conllevará a una vida más plena, más consciente.

Será necesario tomarnos en serio y eso demandará esfuerzo pues somos perezosos, fácilmente distraídos y nuestro cerebro es como un niñito hiperactivo atento al menor imprevisto. Darse unos minutos de silencio, preguntarnos por nuestro sentido y actuar con las respuestas en la mano conduciría a una cercanía estimulante con nuestras vocaciones. Estas conducen a la excelencia: así se percibe un nuevo modelo de vida. En el campo empresarial, que es donde las nuevas opciones alternativas están cobrando también mucha cabida, la aplicación de estas tesis conllevaría a mejores tratos dentro del centro de trabajo. Una de los tópicos que toma en cuenta Ravindra es la percepción funcional del hombre que se tiene hoy. “Sirves o no” es el dilema a confrontar. No obstante, el conferencista indio llama a no ser románticos, a no confiar en que todos seguirán el camino de la autoconciencia. Se deja ver el realismo de quien ha viajado y ofrecido sus conocimientos por el mundo.

Lecciones para la vida

Este tránsito por diferentes latitudes le ha dejado un aprendizaje importante: “que la calidad de ser de uno mismo es superior a toda riqueza material”. La estima, la empatía y carisma (Ravindra utiliza personajes como Cristo o Buda) no tienen punto de comparación con el vendido éxito, el cual no es otra cosa que tener dinero y más dinero. Ser menos arrogantes y autosuficientes (es de suponer en su más egoísta y pretenciosa forma) y más ligados hacia el otro, he ahí la ruta de Ravindra.

Con respecto al palpable sentido común que insta a triunfar sobre todo y todas las cosas, Ravindra tiene estas palabras para los padres que buscan inculcar esto en sus hijos: “Toda la presión de la educación empieza con los padres y, claro, el resto de la sociedad está conformada por otros padres, porque todos quieren las mismas cosas para sus hijos. Y así el sistema se reproduce y se perfecciona a sí mismo pero, al final del día, para algunos, es cierto, uno se queda vacío, porque es nada más que una función”. Las presiones por las “carreras seguras” tienen su fundamento seguro aquí.

Ante la pregunta del periodista de que si bien todo eso de las preguntas acerca del sentido y el cuidado de los valores suenan muy bonito, hay una cosa innegable que es ganar dinero. ¿Cómo compatibilizar las ganancias con el modo de vida pretendido de este gurú? Es necesario tener millones para tener una vida feliz, se pregunta Ravindra. En este sentido, lanza su crítica a los banqueros llenos de ambición que dirigen el mundo al caos y que son defendidos actualmente por los gobiernos. La mesura en lo económico, que no tiene nada que ver con ascetismos, es a lo que apunta. Repetimos que los comentarios de Ravindra versan en un sentido espiritual; una crítica de estructuras pierde sentido aquí. Atendamos a esta su ética.

Finaliza Ravindra de este modo: “Una vez que te das cuenta de que vives solamente en pos del dinero, el círculo se rompe”. Es en este punto donde se recuerda de manera casi inmedita aquello del escepticismo romántico de Ravindra.

Vía: El arte de amar, Portafolio Económico

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