El liderazgo positivo ante el miedo

El liderazgo positivo ante el miedoPor lo general, en cuanto a controlar nuestro miedo, hay que empezar diciendo que el miedo puede ser una emoción muy útil. Gracias al miedo y su respuesta asociada = huida o lucha, el hombre ha sido capaz de sobrevivir a amenazas reales de vida o muerte ante las que había que actuar decisiva e inminentemente.

En esas situaciones, no hay tiempo para pensar; hay que actuar como digo decisiva y rápidamente y el miedo se encarga justamente de preparar nuestro organismo para centrarse sólo en Huir o Luchar, inhibiendo todas las demás respuestas, incluidas todas las funciones superiores del pensamiento: Atención, Percepción, Memoria, Toma de Decisiones, etc.

Por ejemplo: Sí tengo en frente de mí a un tigre de dientes de sable a punto de saltar hacía mi con la intención de decapitarme de un mordisco en los próximos 2 segundos, esas funciones superiores de pensamiento en realidad estorbarían más que ayudarían y de hecho aumentarían el riesgo de no reaccionar (huyendo o peleando) a tiempo; riesgo que pagaría con la vida.

Así estamos cableados para reaccionar cuando lo que percibimos es una amenaza de vida o muerte con riesgo real para mi supervivencia durante las próximas centésimas de segundo o, a lo sumo, apenas unos segundos.

Ahora bien, en una situación problemática, donde lo que está en juego no es mi vida ni mi supervivencia física y donde además las consecuencias de esa situación tendrán que manejarse de la mejor forma posible durante días, semanas o meses, la respuesta de miedo es completamente inútil y altamente ineficaz y destructiva.

En esas situaciones no es “Huir o Luchar” lo que me va a ayudar a solucionar o superar el problema, que además requerirá que todas mis funciones cerebrales superiores (atención, percepción, memoria, toma de decisiones, etc.) sigan funcionando y sigan funcionando bien.

Siguiendo con la metáfora de la caída del gato y haciendo una translación a los problemas a los que nos enfrentamos en esta crisis, una vez que hemos resbalado, la caída, hasta impactar con el suelo, puede en realidad durar bastante (algunos años)

Y durante esos años, probablemente vamos a necesitar buscar nuevas e ingeniosas ideas, vamos a tener que hacer uso de toda nuestra inteligencia y vamos a tener que aprender a relajarnos, por muy antagónico que nos pueda en principio parecer como reacción, ante una situación de crisis.

Fuente: Gestiopolis.com

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