¿El miedo es beneficioso?

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Para muchos el miedo no es beneficioso sino es algo realmente aterrador. No pocos tratan de rehuir de él, de mantenerlo a raya. Sin embargo, ¿qué tan cierto es este principio?

Pensemos en el miedo como esas grandes compañías que ha tenido (¿y tendrá?) la humanidad a lo largo de su historia. Pensemos también que sin el temor no existiría algo propiamente llamado historia del hombre, pues sin este mecanismo de autodefensa hace mucho que la humanidad se habría extinguido.

Sí, créelo, el miedo es beneficioso.

El miedo no solo es un sentimiento sino un detonador de cambio. ¿Habría existido evolución sin el miedo?

 

El miedo biológico

El miedo es nuestra herramienta biológica para hacernos conscientes de los peligros externos que nos pueden amenazar. Nuestro organismo es el encargado de interpretar esa información:

Los sentidos captan el peligro, luego el cerebro es el encargado de interpretar esta sensación, finalmente esta acción termina con la intervención del sistema límbico. Aquí es donde ocurre la magia porque este sistema se encarga de regular las emociones de lucha, huida, y ante todo, la conservación del individuo.

Es decir, el miedo al mismo tiempo que permite nuestra conservación también nos paraliza.

 

¿El miedo nos beneficia o nos perjudica?

Como dijimos el miedo es el motor para realizar ciertos cambios. Si tan sólo nos centramos en cambiar, entonces, el miedo nos favorecerá. Pero tomemos en cuenta que en última instancia quien dirige ese cambio no somos nosotros sino la propia naturaleza. En otras palabras: el cambio no proviene de una decisión propia.

El miedo es beneficioso si lo que deseas es huir de una solución apremiante, pero sólo es huir. No es encontrar una solución a esa dificultad.

[cita class=”d”]El miedo, al igual que un martillo, el dinero, o el amor, no es bueno ni malo: todo depende de cómo lo utilicemos.[/cita]

Piensa en tus clases donde necesariamente necesitabas obtener una gran calificación para aprobar el curso. La situación puede haber tenido dos aristas: o el miedo te paralizaba y no realizabas una buena estrategia de estudios o el miedo te hacía hallar respuestas satisfactorias a estas circunstancias.

El miedo, al igual que un martillo, el dinero, o el amor, no es bueno ni malo: todo depende de cómo lo utilicemos.

 

Canalizar el miedo

Ya sabemos que el miedo no puede evitarse, pero sí puede canalizarse. Es ahí donde debemos dirigir nuestros esfuerzos. El miedo correctamente focalizado es de las herramientas más útiles con las que podemos contar. El más grave error para una persona es que el miedo sea el timón (o el semáforo, ya que puede paralizarnos) de nuestra vida. Una cosa es escuchar a nuestros miedos, otra dejarlo que actúe por potestad propia.

Muchas veces por orgullo no reconocemos que aquello apremiante que sentimos se debe al miedo. Si aún no te has percatado debo infórmate que el miedo nos vuelve arrogantes.

El miedo hará que te vuelvas difícil de tratar, pero no sólo serás alguien difícil para los demás sino para ti mismo. Tú mismo te crearás obstáculos en tu cabeza.

 [cita class=”d”]Hay que decirlo con todas sus palabras, el mundo empresarial está lleno de hipocresía. Aunque todos sintamos miedo está mal visto que alguien diga que lo siente.[/cita]

La adicción al miedo

Aunque resulte increíble de creer hay personas que son adictas al miedo. Ello es entendible si se toma en cuenta que esta respuesta natural segrega elementos químicos en nuestro cerebro. Reparemos en las grandes cantidades de dólares que recaudan las películas de terror de Hollywood. Dime qué prefieres: ¿estar atascado en una congestión vehicular o experimentar una gran aventura al límite?

Esta realidad produce que existan personas que de manera deliberada, aun no teniendo motivo para tener miedo, fabriquen en su mente cosas a las cuales temer. Las propias industrias farmacéuticas o las aseguradoras sacan réditos de esta práctica.

El miedo está dentro de nuestra cultura.

 

¿Cómo se vence al miedo?

Tal vez parezca muy evidente lo voy a indicar, es evidente, pero aun así esta verdad no suele aplicarse. El miedo se vence con acción. Si tienes temor a los perros, entonces, acércate a ellos, conócelos, trátalos, comparte con nuestros amigos caninos. Si tienes miedo a una situación en tu empresa, entonces, afróntala, porque la acción es quien te despabilará y ya no te encontrarás como un ente meramente pasivo.

Toma en cuenta que estos esfuerzos no deben ser esporádicos sino que deben ser sostenidos, es decir, la confianza sólo se consigue cuando se hace un hábito. En muchos deportes podemos ver esta realidad. Algunos equipos de fútbol, por ejemplo, suelen ganar con el peso de la camiseta, no por ser mejores que el otro. Tomemos el caso del último mundial de fútbol donde la selección brasileña a pesar de ser calificada como la peor de la historia ha quedado cuarta en el mundo. ¿Increíble, no? Es una selección mala, pero aún así ha quedado en esa posición privilegiada. ¿Por qué? Porque ellos estaban convencidos de que era imposible que los eliminaran en las instancias iniciales. Al final el campeonato tuvo un desenlace poco favorable para ellos. Pero esa es otra historia.

 [cita class=”d”]Si dentro de nuestro imaginario está que nuestros empleados deben hacernos caso a ciegas sin réplicas, entonces, obtendremos una oficina copada de borregos y no de profesionales.[/cita]

El miedo en el trabajo es un tema tabú

Hay que decirlo con todas sus palabras, el mundo empresarial está lleno de hipocresía. Aunque todos sintamos miedo está mal visto que alguien diga que lo siente.

Como hemos venido viendo el miedo no es bueno ni malo, todo depende de cómo lo canalicemos.

En realidad, si únicamente basamos nuestra estrategia en el miedo (temer perder un trabajo por no cumplir las metas) estamos ante un error. Ahí únicamente nos acercaremos a respuestas y/o soluciones coyunturales, no estaremos organizando un plan a largo plazo. Y muy buen sabemos que lo inmediato es sólo algo efímero.

Por eso una gestión que se base en el miedo es una forma de dictadura, más precisamente una dictadura emocional. Lo que estará a nuestro alrededor se enceguecerá, se paralizará. Las mejores habilidades, las grandes formas de creación han existido cuando la libertad ha constituido una base fundamental. Pensemos en el imperio Google y su manera tan particular de tratar con sus empleados.

Muchos jefes confunden la autoridad con el autoritarismo.

Si dentro de nuestro imaginario está que nuestros empleados deben hacernos caso a ciegas sin réplicas, entonces, obtendremos una oficina copada de borregos y no de profesionales.

 

Vía: proyectoconsaburum.wikispaces.com, merca20.com

Foto: josuegadea.com

 

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