El Poder de las creencias : Somos creadores de profecías

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El Poder de las creencias:  Somos creadores de profecías.

Ha escuchado o leído la famosa frase  de Henry Ford: “Sea que pienses que puedes o que no puedes, tienes razón”.  Las expectativas  y creencias que tenemos sobre nosotros mismos y nuestro desempeño, así como las expectativas que tenemos sobre los demás y su desempeño, tienen un poder profético de cumplimiento.

Así lo demostró Robert Rosenthal, profesor de psicología social dela Universidad de Harvard conjuntamente con Jacobson, condujeron  una serie de experimentos, uno de ellos consistió en pedirle a ciertos profesores de colegio que determinarán cuáles de sus alumnos eran brillantes y cuáles eran deficientes, según unas pruebas de inteligencia. Estas pruebas eran ficticias, y los alumnos tenían similar nivel y potencial. Al finalizar el experimento, los alumnos catalogados ficticiamente como inteligentes obtuvieron mejor rendimiento que aquellos que fueron catalogados como deficientes. Los profesores, al pensar  que los  primeros eran alumnos brillantes, muy inteligentes, les dedicaron más tiempo, les ofrecieron  más estímulos e incentivos. Los profesores sin saber, crearon profecías (formularon creencias y expectativas positivas).   Lograron mejores resultados de sus alumnos con solo pensar y tratarlos como más capaces.

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El poder de lo que esperamos y las creencias que tenemos de otras personas es tan grande que por sí mismo puede condicionar su comportamiento. A este hecho se le llama profecía que se autorealiza o de autorealización.

La profecía que se cumple, ocurre cuando tenemos una creencia tan profunda que actuamos como si ésta fuese verdad.

En las empresas, la profecía  que se cumple, se da muchas veces entre jefes y subordinados. Si usted trabaja con una persona que no le convence porque cree que no posee las habilidades y competencias necesarias, no le dará mucho tiempo, ni lo motivará, tampoco lo ayudará a mejorar. Sentirá que estará perdiendo el tiempo. A su vez, este subordinado se desmotivará, sentirá que su jefe no lo escucha ni le dedica tiempo y su productividad será baja, y así continuará el círculo hasta que este trabajador sea despedido o termine renunciando. La profecía se cumplió.

Por eso “tratemos a las personas como si fueran lo que debieran de ser y las ayudaremos a convertirse en lo que realmente son capaces de ser”.

Pregúntese ahora, ¿Cuántas personas valiosas ha visto usted que se han perdido solo por creencias equivocadas?

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Autor entrada: Equipo Pymex SC

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