Empezaron en una terraza y hoy facturan millones en la industria 3D

Para quienes han empezado desde cero, tener negocios millonarios genera aún más admiración ya que demuestra que cualquier persona puede cumplir sus sueños si se lo propone. Este es el caso de un joven emprendedor argentino.

Tener el espíritu emprendedor y la idea, es contar ya con un camino marcado para seguir adelante. Pero, recorrerlo es otra cosa totalmente diferente.  Y esto lo sabe muy bien Tomás Chernoff (25), fundador y hoy director comercial de la empresa argentina Che3D, especializada en servicio de impresión 3D para el sector industrial.

Esta es una empresa dedicada a la investigación y desarrollo en el campo de la tecnología de manufactura aditiva o impresión tridimensional y cuya misión es brindar soluciones en el area de la manufactura digital, de manera rápida y eficaz.

Lo que hacen, en concreto, es producir piezas de baja tirada para marketing empresarial y fabricar impresoras 3D y sus insumos. Si bien la empresa comenzó oficialmente en 2014, la relación entre la impresión 3D y Chernoff viene de toda la vida.

Mi padre, Jorge, siempre trabajó con impresoras 3D industriales porque él diseña productos, pero realmente me empecé a meter en 2011 y estuve tres años leyendo hasta que me regalaron mi primera impresora, desarmada, en 2014″, recuerda Chernoff.

Así que luego de un mes de armado—tanto de la impresora como de la página web—, Che3D vendió su primer prototipo en abril de ese año.

Sus inicios “revolucionarios”

Desde joven siente tenía la idea de desarrollar proyectos innovadores.n “Un día estaba en casa y por temas personales no quise salir. Corté con todo y empecé tres proyectos al mismo tiempo. El primero era desarrollar moldes de inyección para fabricar ‘selfie pods’ antes de que llegaran a la Argentina; el otro era una productora de contenidos audiovisuales con drones que se llamaba The Copters. Che3D fue el tercero.”, señala.

Precisamente, este último es el que sobrevivió y cuyo nombre de su empresa, es un juego de palabras entre las primeras letras de su apellido y el Che Guevara. La mención del militante argentino, símbolo de las ideas revolucionarias en América Latina, no es casual. Según Chernoff buscaban democratizar la fabricación de productos, de ideas.

“Queríamos que cada persona que tenga una idea pueda materializarla”. Luego empezaron a profesionalizar el área de diseño, e incorporaron al equipo a dos estudiantes de Diseño Industrial, Natan Aizenberg y Tomás Planas, que como responsables del área de Desarrollo Creativo atienden los proyectos de clientes más importantes“, asegura.

Así que comenzaron con el marketing más efectivo: la de boca en boca y también con la impresión de stickers para pegarlos en la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad de Buenos Aires antes gastar en Google Adwords. Ese nicho, imprimirlas maquetas de los aspirantes a arquitectos y diseñadores industriales, les trajo clientes muy fieles que los recomendaron.

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Exito empresarial

Con el tiempo atrayeron a clientes más grandes, de escala internacional, como Bayer y Claro. Ahí fue cuando Che3D comenzó a profesionalizarse.
Empezamos a mirar qué hacían los otros players del sector y el rumbo de la empresa cambió acorde a eso: empezamos dando servicios y ahora, además de vender impresoras, agregamos el diseño de productos y su fabricación,” asegura Chernoff.

Además de Claro y Bayer, entre los clientes de Che3D hoy se cuentan el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Volkswagen y Volvo. Quizás por eso la facturación se haya duplicado en el último año.

Para Chernoff, la impresión 3D es una de sus pasiones pero no la única; la innovación, el pensar hacia el futuro, está en todo lo que se propone. Por eso es que tiene lentes de realidad virtual casi desde que aparecieron en el mercado, usa drones y quiso emprender con ellos desde antes que se pusieran de moda, y además compró bitcoins cuando estaban baratos y ahora se dedica a ver cómo la cotización no deja de subir.

“La empresa fue fundada en la terraza de mi casa, llegamos a ser 10 empleados, aunque hoy somos siete, y en total somos un equipo de 25 entre los que trabajan como proveedores para nosotros y la gente que está en las filiales de Corrientes, Río Grande y La Plata. Nos redujimos en la oficina y la fabricación de máquinas la hacemos a través de terceros”, afirma el fundador de Che3D.

Para Chernoff hubiera sido más fácil importar máquinas desde cero, pero si se quiere democratizar el acceso a la fabricación, hacerlo con una máquina china no tiene sentido. Su idea es potenciar empresas; fabricar emprendedores.

Finalmente señala:  “El ecosistema emprendedor no es para cualquiera; hay muchas personas que entraron y salieron de Che3D porque no pudieron alcanzar el alto rendimiento que necesita una startup. Hay que resolver proyectos enormes para empresas muy grandes con calendarios muy reducidos. Esa es la idea”.

Vía:infotechnology.com

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