Emprendedores que triunfan sin escuela

En cambio, hay otros que, sin tanta preparación académica, alcanzan el éxito cómodamente. Tal es el caso del fallecido y cofundador de Apple, Steve Jobs, quien cursó sólo un semestre en el Reed College en Oregon (Estados Unidos), o del creador de las galletas con chips de chocolate Famous Amos, Wally Amos, que alcanzó fama mundial por la particularidad del diseño y elaboración de sus biscochos.

Y es que con escasos o nulos conocimientos en gestión y finanzas, estos emprendedores lograron alcanzar sus metas. ¿Hay algún secreto para lograrlo? Según el profesor de Comportamiento Humano en la Organización de la Escuela de Negocios IEEM de la Universidad de Montevideo, Uruguay, Juan José García, el éxito o fracaso de un proyecto o compañía trasciende a la cantidad de programas cursados por un profesional, ya que lo importante es tener siempre ideas realistas.

“Lo que importa es ser ambicioso para conseguir el éxito, pero esto exige realismo. Pensar que se va a lograr siempre lo que uno se propone suele ser la antesala de la frustración. Porque en el ámbito empresarial, parte del mundo más amplio de la vida, el secreto es la capacidad de adaptar los objetivos iniciales que uno se propone a las posibilidades reales”, precisó García.

Por su parte, el CEO y cofundador de KidBunch Entertainment, Daniel Escudero, dijo que si bien estudiar en una escuela de negocios siempre es beneficioso para conocer el mercado y las variaciones de la economía mundial y local, no garantiza que hacerlo se alcance el éxito.

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“Ir incorporando conocimiento siempre es útil, ya que nos permite mantenernos actualizados sobre nuevas herramientas para manejar la empresa, o dar aportes mediante el conocimiento si somos socios y no estamos encargados del manejo de la firma. Pero yo creo que emprender con éxito no tiene ninguna clave, porque es difícil saber cuándo a uno le va bien o no. El problema está cuando no se tienen ideas únicas, no se forma una pasión por lo que se hace, o se comete el error de querer abarcar todo. Emprender es todo lo contrario, es estar convencidos por lo que se lucha”, enfatizó Escudero.

El gerente general KidBunch Entertainment, compañía que recientemente fue premiada como la primera aplicación móvil para niños destacada de América Latina por Apple, dijo que “también es trascendental apuntar a ser el mejor y el único en lo que se haga. Yo sé muy poco de finanzas, pero lo que sí sé es que a mí me motivan las ganas de hacer las cosas bien y cada día mejor”.

El abogado y cofundador de “Defiende tu Plan”, un servicio legal para defender a la población de las Isapres en Chile, Gonzalo Aranda, enfatizó que emprender va más allá del sólo hecho de creer en un proyecto, sino que tiene directa relación con la tolerancia a la frustración que cada trabajador tenga.

“El emprendimiento es una actitud que está muy relacionada a la resiliencia, y no así a los conocimientos adquiridos en una universidad. El pasar por una Escuela de Negocio otorga status y un marco teórico que da confianza al individuo. Esto muchas veces permite alcanzar el éxito, pero para ser emprendedor se necesita mucho más que eso”, detalló Aranda.

En cuanto a qué es lo que frena a un profesional previamente preparado alcanzar la cima, el CEO de Defiende tu Plan sostuvo que son la comodidad y la aversión al riesgo, debido a que ser emprendedor implica dejar comodidades y atreverse a lanzarse al vacío.

“Además, un emprendedor tiene poco reconocimiento, algo que muchas personas buscan. Los emprendedores exitosos logran ese reconocimiento social, pero la gran mayoría que está en el camino del éxito siempre es criticado o mirado como un loco. Esto es muy difícil llevarlo en Chile, una sociedad muy castigadora del fracaso. También, es necesario recordar que el patrón común de todos los emprendedores no es que sean exitosos, sino que son personas que se equivocan y se equivocan mucho antes de lograr el éxito”, afirmó Aranda.

Al parecer, es necesario que el ‘profesional emprendedor’ esté siempre dispuesto a desaprender para disponer de la plasticidad necesaria, y volver a adecuarse a los cambios y exigencias que el mercado y los consumidores exigen a diario. Quizás la clave esté relacionada con el deseo de realizar lo imposible sin que necesariamente el proyecto o la empresa tenga un fin monetario.

Fuente: educamericas.com

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