Es importante que dejes que tu equipo resuelva los problemas en los que se mete

Finalmente sucedió: el pitcher fenómeno de Japón, Yu Darvish, lanzó su primer juego en las grandes ligas.

Luego de haber ganado 98 juegos y perdido tan sólo 38 en la NPB (Nippon Professional Baseball), Darvish firmó con los Rangers de Texas un contrato de $60 millones de dólares por seis años.

La “Darvish-mania” se apoderó de Texas.

La expectativa era enorme.

Pero cuando Darvish enfrentó al primer bateador, empezaron los problemas: lo caminó lanzando cuatro bolas seguidas.

Ponchó al segundo.

Permitió un hit de Ichiro Suzuki. Otro de Smoak.

Se llenó la casa.

Luego permitió un sencillo con el que entraron dos carreras.

Caminó a Sunders (entró la 3era carrerea) y a Kawasaki (entró la 4ta).

Antes de que terminara la primera entrada el fenómeno japonés perdía el juego 4 – 0 y parecía abatido.

La desilusión de los espectadores fue evidente y la presión sobre Darvish era descomunal. Y también sobre el manager, Ron Washington, a quien la multitud parecía exigirle que lo sacara del juego.

Pero aguantó.

En la segunda entrada el japonés permitió una carrera más. De ahí a la sexta entrada (cuando finalmente salió del juego), no le hicieron más daño.

La ofensiva de Texas respondió y el equipo terminó ganando 11 – 5.

La intuición de cualquier manager hubiera sido sentar al pitcher en la 1era entrada. Pero Washington no lo hizo: “No lo iba a sacar en la primera entrada… tenía que dejarlo luchar, y lo hizo”.

Y en esa simple frase se encuentra la lección de managment del día: debes dejar que tu equipo salga de los aprietos en los que se mete.

Después del juego Washigton explicó: “Parecía que no podía controlar sus emociones. Estaba muy descontorlado, pero demostró la clase de guerrero que es. Nadie creía que pudiera lanzar hasta la sexta entrada, pero lo hizo. Hicimos un buen trabajo apoyándolo y él hizo un buen trabajo apoyándonos. El juego pudo haberse salido de nuestras manos, pero no lo hizo. Él lucho.”

Son ellos, y no tú, quienes deben de librar esas batallas.
A ti te corresponde brindarles tu confianza.
Y hacerselos saber.

Fuente: altonivel.com.mx

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