Frases de Mafalda para aprender a ser coach

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Mafalda, la niña rebelde, inteligente, inconformista, irónica, sensible; la que cuestiona el mundo con su sentido de humor reflexivo y crítico, nos enseña a enfrentar la realidad con su particular visión.

Sin duda que si ella fuera nuestra coach brindaría muchas perspectivas para reflexionar sobre el mundo que nos rodea. Y es que el coaching es una parte sustancial en el quehacer profesional de muchas organizaciones y empresas.

Es como un sistema de liderazgo que es integral sumado a un conjunto de principios, herramientas, técnicas y estrategias específicas ser más productico en el trabajo y, por ende, enriquecer la calidad integral de la empresa.

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En este sentido, mostramos algunas frases de la “niña terrible” que permiten a uno observar lo embrollado del mundo desde la candidez de Mafalda.

 “Paren al mundo que me quiero bajar”

¿Cuantas veces uno ha querido abandonar el barco que está a punto de hundirse? Las situaciones no siempre resultan lo que uno espera.

Ante el ritmo vertiginoso en que vive la gente y las situaciones que les rodean, les impiden tener cierta claridad y paz atrapándolos en una inercia y rutina que les dificulta reconocer que necesitan un break y bajarse del mundo para reflexionar calmadamente.

“¿No sería más progresista preguntar dónde vamos a seguir, en vez de dónde vamos a parar?”

En muchas ocasiones nos quejamos de todo lo que sucede en nuestro entorno. Pero cuántas veces tenemos responsabilidad y realizamos algo para cambiar la situación.

Ante situaciones tensas y conflictivas, sin duda que muchos de nosotros mismos saboteamos éstas circunstancias en vez de hallar soluciones.

Y si algo no funciona bien, ¿Qué hacemos ? ¿Quejarnos y esperar a que detone la bomba? Lo ideal es poner las barbas en remojo para reformar la situación.

 “No vaya a ser que por buscar salidas, nos quedemos sin entradas”

Sin duda que en muchas ocasiones nos hemos obsesionado por solucionar un conflicto pero buscando cinco patas al gato. Preguntamos las opiniones de otros; reflexionamos en lo que hacemos mal y lo que hacemos bien pero cayendo en una actitud de exceso de estudio y análisis que finalmente nos estanca y paraliza.

 “Cuánto más te gusten tus decisiones, menos necesitarás que le gusten a otros”

Cuando en verdad nos agrada ciertas decisiones personales tomamos los riesgos, ya que el objetivo es alcanzar lo que soñamos y no caer en el temor a errar o en cumplir ciertas expectativas.

Por el contrario, cuando uno duda de sus propias decisiones se busca que otros lo aprueben, ya que uno cree que de esa forma no vamos a ser criticados por fracasar o elegir un camino equivocado.

Lo cierto es que desde el comienzo nos aseguramos que estamos halagando a los demás. ¿Qué sentido entonces tienen tus resoluciones? ¿ Con que objetivo y para quién se hace?

Si estuvieras frente a Mafalda, ¿Qué le preguntarías y qué piensas que ella te respondería?

Vía: AltoNivel

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