Historia de éxito de Johnny Schuler, el rey del Pisco

Su cuerpo ha ingerido tanto de este destilado que ahora no se puede negar que aquel hombre de apellido suizo es más peruano que la marinera.

Johnny Schuler es un enamorado del pisco. Cada vez que habla de él lo hace con cariño, como quien se refiere a la esposa o a la novia. Y aunque nació en Bolivia y tiene nacionalidad suiza, él se considera peruano hasta la médula.

Como respaldo tiene los 70  años vividos en este país, las tres esposas que tuvo, su hija y sus nietos, su colección de toros de Pucará y todo el trabajo que ha hecho por promocionar el pisco peruano a nivel mundial.

Lo cierto es que en el Perú creció rodeado de pollos, viviendo momentos muy duros cuando la granja de su padre quebró, pero gracias al espíritu emprendedor de su familia salieron de la crisis y convirtieron la ‘Granja Azul’ en el restaurante más querido por la gente. Hoy, Johnny Schuler nos cuenta parte de esa historia y de cómo se enamoró del pisco peruano.

Una pasión dulce y aromática

Hay que retroceder a 1977 para saber los inicios de Schuler en el mundo del pisco.  Fue ese año cuando un amigo le invitó a participar en una cata de piscos en Arequipa. Él, que prefería los vinos antes que el ardor de los aguardientes de uva, aceptó con cierto disgusto. “Lo probé, lo volví a oler, pregunte por el sabor y era pisco. No lo podía creer, era una maravilla. Un destilado de buena estructura, elegante y soberbio. Desde ese día me enamoré”, confiesa al haber encontrado un buen pisco.

Encantado por esa experiencia, regresó de la Ciudad Blanca con 60 botellas pisqueras y con una lluvia de ideas que le permitieron sumergirse al mundo de las cepas. Para Johnny, los días del pisco malo, las resacas endemoniadas y las secuelas sedientas se habían acabado. Encontró su felicidad a primera copa.

Hoy, a sus 70 años no puede desprenderse tan fácilmente del pisco, pues es una dedicación de más de 35 años entregados sin ningún interés al mundo de este destilado de vino. El resultado: una colección de alrededor de tres mil botellas guardadas en una bóveda de su casa como si se tratase de un búnker que resguarda oro o diamantes.

Schuler admite que en el Perú debe haber unas 500 mil bodegas con la denominación de origen en el Perú. “Y el mercado no es muy grande, aquí son más ‘roneros’ y ‘cheleros’. El consumo per cápita es muy bajo. Pero creo que el pisco cada día es más conocido. En los mercados de Estados Unidos se ha despertado una curiosidad. Competimos con el vodka, tequila, ron y gin y luego el pisco, son los destilados blancos. Cada año subimos más, yo estoy abriendo un par de mercados ahora”, revela.

El embajador del pisco

Luego de dedicar más de veinte años de investigación al pisco, un programa de televisión (Por las rutas del pisco), algunos libros, y la fundación de la Cofradía Nacional de Catadores del Perú, su amada bebida le tenía preparada una sorpresa.

En el 2012, a los 65, cuando sus amigos se jubilaban, él tuvo la oportunidad de hacer un giro en su profesión y empezar un proyecto de cero. Un inversionista estadounidense interesado en incursionar en la producción del pisco apeló a Johnny para que lo asesore y lanzara junto a él la marca. Ahora su trabajo como CEO de El Portón, el más premiado en el Perú, consiste en sentarse frente a treinta vasos de pisco y probarlos, uno a uno, para dar su veredicto.

Con la compra de la hacienda situada en los valles costeros de Ica, enseñó a los extranjeros a tomar pisco con la marca de destilado más premiada del Perú. ¿Los premios en este giro laboral? Más de 150 licores premiados a nivel internacional por su sabor y calidad, principal exportador de piscos a Chile y Estados Unidos, y, la única destilería del continente con la planta más moderna y ,a su vez, más antigua.

Cabe agregar que Schuler es un empresario dedicado al rubro de alimentos y bebidas, quien curso estudios en el School of Hotel Management de la Universidad de Cornell, Ithaca, Nueva York, haciendo su Stage Professionel de Cuisine en Ginebra. Es miembro de L’Ordre Mundial des Gourmets Degustateurs Des Eaux de Viet et Liqueurs Spiriteux, con sede en Paris, Francia desde marzo de 1987.

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Cómo reconocer un buen pisco

El experto reconoce que ahora la gente bebe más pisco y, aunque espera que esta tendencia aumente, sabe que no todos los destilados que están en el mercado son de óptima calidad. Por ello, recomienda tener en cuenta algunos detalles al momento de elegir.

En primer lugar, el pisco debe ser visualmente incoloro y transparente. debe tener una apariencia limpia y cristalina. En resumen, debe brillar. Luego hay que olerlo: debe tener un olor ligero, a uvas y frutas maduras, que el alcohol no hiera, no raspe; que exista un equilibrio entre el alcohol y los aromas.

También su sabor también debe ser equilibrado. “Cálido, que no queme. El sabor debe permanecer varios segundos y prolongar las sensaciones”, asegura Schuler, quien marca algunas diferencias con otros destilados como whisky, gin, vodka, ron, tequila, arak, coñac, armañac, brandy de Jerez, aguardiente chileno, etc.

Pisco es amor, es el regalo que el Perú nos da para nuestro deleite. El pisco es magia”, puntualiza finalmente Schuler.

Vía: larepublica.pe/elcomercio.pe

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