La extraordinaria historia de Gillette, el emprendedor de las afeitadas

El negocio exitoso de esta marca comenzó un día en el que su navaja se quedó sin filo y eso le produjo una gran irritación de la piel al afeitarse por lo que diseñó una cuchilla desechable.

gillette

Sin duda que muchas veces una idea en tiempos de necesidad se puede convertir en un negocio exitoso que perdure en el tiempo, como es el caso de esta marca que logró posicionarse en la mente de todos los consumidores a nivel mundial al ofrecer productos de alta calidad.

La historia de esta marca nos traslada a fines del siglo XIX, donde los hombres tenían que afeitarse a navaja o acudir a la barbería para hacerlo. Las navajas eran objetos hermosos, pero resultan poco prácticos para un modo de vida cada vez más rápido, y además comprarlas no eran tan barato.

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Sus orígenes

Hasta que un hombre estuvo decidido a acabar con estos inconvenientes: un americano de nombre peculiar, King Camp, y con un apellido que hoy en día se conoce en todo el mundo: Gillette. Y todo empezó un día en el que su navaja se quedó sin filo y eso le supuso una buena irritación de la piel al afeitarse.

Gillette era vendedor en una compañía, Crown Cork & Seal Company, dedicada a la fabricación de latas metálicas para conservar y guardar comida, bebidas y otros productos en Wisconsin, por lo que una mañana de verano de 1895 tuvo en un momento de genialidad; una visión de  crear la primera afeitadora segura, práctica y de hojilla desechable: Era el inicio de su camino al éxito.

De sus propias palabras, relataba: “En aquel momento imaginé la hoja de afeitar, desechable y con dos filos sujetados a un mango metálico, la veía claramente en mi mano”.

Gillette

Hasta ese momento la única forma de afeitarse era con una navaja de afeitar, inventada por el francés Jean-Jacques Perret, quién en 1762 ideó un método seguro para protegerse durante el afeitado. Le llamó la “afeitadora de seguridad”, con la que la sólo el borde de la hoja, fijada en forma perpendicular a un mango, estaría en contacto la piel.

King Gillette se esmeró en conseguir las hojillas de afeitar que había contemplado en su visión pero en las fábricas de acero se reían de él puesto que era imposible fabricar una hojilla de acero tan delgada, era imposible que el acero llegara a comprimirse en tales dimensiones, no se podía inventar o fabricar algo así y mucho menos a un costo razonable.

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Y es que con la tecnología del siglo XIX resultaba prácticamente imposible construir las hojas de afeitar que Gillette soñaba, aun así Gillette no descansó hasta desarrollar su idea, llevarla a cabo le llevo seis años, dos años más tarde, se convirtió en empresa, la American Safety Razors, que luego cambia su nombre a Gilllette e inicia la producción de sus cuchillas y sus maquinillas.

La I Guerra Mundial

La primera gran guerra supone un momento crucial en la historia de Gillette: la empresa logra un gran acuerdo con el gobierno de EEUU y sus maquinillas pasan a formar parte del equipamiento de los soldados americanos que viajan a Europa para luchar contra la Alemania del Kaiser.

Las ventas de 1917, el año en el que se cierra el acuerdo, supusieron un salto brutal para la empresa –pasaron de vender menos de uno a casi cinco millones de maquinillas- pero aún más importante fue crear una impresionante base de nuevos usuarios entre los cerca de cuatro millones de soldados que recibieron una maquinilla Gillette.

Las ganancias de la compañía no crecieron tanto ese mismo año en comparación con el crecimiento en ventas –pasaron de algo más de tres millones de dólares a superar los cuatro-, pero a partir de ese punto se mantuvieron en un ritmo de crecimiento sostenido hasta superar los 10 millones en 1924.

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King Gillette, se hizo multimillonario y su invento universal impuso su nombre como marca y sinónimo de máquinas de afeitar. Posteriormente inventos como la afeitadora eléctrica encontraron su público, pero nunca fueron competencia inquietante para su maquinilla, que siguió mejorándose incansablemente tanto en sus diseños como en sus facultades.

En 1929, el crash bursátil norteamericano destrozó la empresa, el valor de sus acciones cayó por los suelos, King Gillette estaba en la bancarrota intentando conservar el poco poder que le quedaba aún en su empresa. El 9 de julio 1932 a los 77 años, Gillette murió habiendo cumplido su sueño y lo más importante para él, no terminó sus días siendo un simple vendedor.

El 1 de octubre de 2005 la empresa Gillette fue comprada por otra gran empresa de productos de aseo personal como lo es Procter & Gamble por 57 mil millones de dólares, con ello llegó a su fin la Gillette Company, pero la marca siguió viva, ahora con más fuerza produciendo nueva formas de maquinillas de afeitar como su famosa Match 3 que es conocida a nivel mundial y quizás sea la más vendida de toda la historia.

Vía: emprendedoresnews.com

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