La insatisfacción laboral: ¿qué podemos hacer?

Un estudio del Instituto Gallup sobre prosperidad, estrés y bienestar explora la relación entre nivel de riqueza y estrés psicológico (entendido como tensión o fatiga). Básicamente, un individuo experimenta estados de tensión cuando se ve desbordado e incapaz de cumplir sus expectativas, objetivos, o necesidades.

Una persona desempleada o con un bajo nivel de ingresos, sin duda, sufrirá estrés por no poder satisfacer sus necesidades básicas. Pero también una persona con un nivel de ingresos medio o elevado es susceptible de sufrir tensión y fatiga mental por varios motivos.

La riqueza implica una sobreabundancia de bienes. Nos abre un amplio abanico de posibilidades. Esto que a priori es una ventaja, se puede convertir en una causa de tensión para muchos seres. La persona puede quedarse indecisa y bloqueada y, cuando finalmente elige, tiene la tendencia a darle vueltas. Se queda pensando en las opciones que ha dejado atrás. Se siente dudosa e insatisfecha y esto le impide disfrutar y valorar su elección.

¿Qué se puede hacer? Nos centraremos en cuatro claves.

1. No postergar la toma de decisiones. Postergar es dejarlo pendiente para más tarde. Al hacerlo, cargamos nuestra mente (porque en el fondo sabemos que ese tema no está resuelto) y nuestro cuerpo se llena de tensión. Tomamos decisiones desde que nos levantamos hasta que nos acostamos.

En ocasiones, son tantas las decisiones que hemos de tomar que entramos en enredo emocional y nos quedamos paralizados, no hacemos nada.

Es importante que nos acostumbremos a decidir con cierta rapidez. Ante una decisión sencilla, propóngase hacerlo en el momento. Ante una decisión más compleja, busque sus opciones, comprenda sus posibles repercusiones y arriésguese a tomar una decisión satisfactoria, que será “la mejor” que ha podido tomar en ese momento. Solo así avanzará.

2. Una vez que hemos tomado la decisión, siga adelante y no dé más vueltas. Ha elegido la mejor opción en ese preciso momento y con los recursos que tenía. Punto. No hay error. Esa decisión concreta que se atrevió a tomar le llevará por un camino que tomará para aprender y avanzar.

Deje fuera los pensamientos de “y si hubiera hecho esto o lo otro…”. No sirven más que para crear malestar mental y físico. Le resta fuerza para seguir con su vida. Darle vueltas y vueltas le deja en el pasado y no le permite avanzar.

3. Valorar lo que tenemos. No es conformismo; es valoración basada en nuestra realidad. Haga una lista de las cosas positivas que tiene a su alrededor. Quizás lo que tenga no es perfecto, pero ¿algo lo es? No se trata de acomodarse y decir esto es lo que hay y punto.

Se trata de ver lo positivo que le rodea en vez de estar viendo solo el aspecto que no nos gusta. Tenemos tendencia a enfocarnos en lo negativo. Además, la sociedad nos muestra constantemente personajes que “parecen” tenerlo todo y tendemos a compararnos casi sin darnos cuenta.

Gran parte de lo que nos muestran es ficticio, simplemente no existe. Si hay algo que realmente queremos cambiar o mejorar podemos hacerlo, ¿cómo?, poniéndonos objetivos y dando pasos para lograrlo.

4. Poner objetivos para cada área de la vida. Objetivos que lo ayuden a dirigirse hacia donde quiere ir y lo que quiere mejorar y lograr. Objetivos para usted, en su trabajo, con la pareja, con los hijos. Empiece por cosas sencillas, como por ejemplo un hobby o actividad que le guste; un tiempo para compartir y hablar de algún tema interesante; un tiempo para disfrutar con sus hijos; puede realizar algún cambio en la decoración de su casa.

Fuente: El Peruano

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