La Última Batalla de Japón

economía-japón

Existe un término militar llamado la “última batalla”, que describe una situación en la que una fuerza de combate intenta mantener una posición defensiva haciendo frente a enormes obstáculos. La fuerza defensiva por lo general tiene muchas bajas o se destruye completamente.

El gobierno japonés está implementando una medida extraordinaria ampliando su programa de flexibilización cuantitativa, en un intento desesperado para devaluar su moneda y volver a inflar las burbujas de activos en todo el mundo. En otras palabras, Japón está librando su propia “última batalla”.

En un último intento por hacer crecer la economía y aumentar la inflación, Japón anunció un plan para incrementar su programa de estímulos a $700 mil millones por año. Adicionalmente, el fondo estatal de pensiones de Japón (GPIF), pretende liberar enormes cantidades de bonos del gobierno japonés (JCB) y duplicar su inversión en acciones nacionales e internacionales.

Cabe mencionar que el par USD/JPY se encuentra actualmente en niveles record no vistos desde hace siete años, cotizándose por encima del nivel 116. Sin embargo, analistas internacionales consideran erróneo el esfuerzo por aumentar la inflación (que Japón cree estimulará el crecimiento económico). Estas políticas fallidas han causado que Japón entre en una recesión oficial una vez más, ya que el PIB cayó un 1,6% en el tercer trimestre, luego de caer 7.1% en el trimestre anterior.

Japón y la Segunda Guerra Mundial

Japón parece estar decidido a lograr la destrucción total de su moneda y su economía. Para entender completamente su razonamiento, hay que estudiar primero cómo el país llegó a esta situación.
Luego de la Segunda Guerra Mundial, Japón disfrutó de un período de tres décadas de un “milagro económico”. Este “milagro” se produjo por una economía de exportación ayudada por políticas fiscales prudentes, destinadas a fomentar el ahorro familiar.

El nivel de vida de Japón se elevó entre los más altos del mundo. Sin embargo, una constante en estos años ha sido la necesidad del gobierno de entrometerse con el libre mercado. El Acuerdo de Plaza en 1985 buscó debilitar el dólar estadounidense y el marco alemán frente al yen. El Banco de Japón, en un intento de compensar los crecientes yenes, redujo drásticamente las tasas de interés. La política monetaria flexible del Banco de Japón en la década de 1980 condujo a la especulación agresiva en acciones nacionales y de bienes raíces, empujando los precios de estos activos a niveles sorprendentes.

A finales de la década de los 80 Japón había pasado del “milagro económico” a una economía de burbuja, en el que las cotizaciones bursátiles y de bienes raíces se dispararon a alturas estratosféricas impulsadas por una manía especulativa. El Nikkei alcanzó un máximo histórico en 1989, y luego se estrelló, lo que llevó a una grave crisis financiera y un largo período de estancamiento económico del que Japón aún no logra salir.

Luego de la burbuja, Japón se embarcó en una serie de paquetes de estímulo millonarios que ocasionaron una deuda que supera en un 240% en porcentaje del PIB -la más alta en el mundo industrializado-. Para empeorar las cosas, el Banco de Japón ha lanzado recientemente una enorme campaña para derrotar la deflación, a pesar del hecho de que la oferta de dinero ha estado en una tendencia alcista constante durante décadas.

La triste realidad es que Japón está sobrepasando rápidamente la burbuja económica alcanzada durante la década de 1980. La nación se enfrenta ahora a un colapso total del yen y de todos los activos denominados en esa moneda.

Esta es claramente la última batalla del Japón y nos recuerda que un colapso económico y un default de la deuda soberana en la tercera mayor economía del mundo tendrán ramificaciones económicas masivas en una escala global.

Artículos Relacionados

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion