Las 7 virtudes vikingas que definen a todo gran emprendedor

Eran un pueblo de carácter aguerrido y violento, pero sus enseñanzas de una sociedad milenaria, ayudarán a mejorar la vida como emprendedor.

Los vikingos eran sanguinarios y conquistadores, pero al mismo tiempo espirituales. Una cultura milenaria establecida en el norte de Europa, que luchaban con furia para obtener riquezas; pero eran grandes protectores de la familia ante cualquier peligro que los acechara.

Por ello que este pueblo nórdico tenían estrictos códigos de ética a los cuales les llamaban “nobles virtudes” que ayudaban a convivir con los demás, y sobre todo consigo mismos, para vivir en terrenos de paz y bienestar.

Y tales virtudes llevados a la vida actual donde se carece de paz mental y espiritualidad, vale la pena retomar las enseñanzas de la sociedad vikinga y recordar que la prosperidad a veces se encuentra en un plano mental y no tanto material.

1. Autodisciplina

Cuando en la vida seamos capaces de hacer a un lado el desorden interno y externo, se navegará por aguas tranquilas que llevarán a cumplir los objetivos. La carencia de disciplina y de hábitos estrictos sólo condenan al fracaso y la resolución incompleta de acciones. No se trata de llevar una vida rígida con horarios inamovibles, sino de educar la mente para hacer las cosas en el tiempo debido y de la formas más adecuada.

2. Autonomía

Actuar con libertad permitirá hacer las cosas mediante la propia elección sin que nadie sea capaz de intervenir para guiarnos hacia situaciones que no se quiere. La autonomía entonces liberará de muchas dudas y miedos que pueden atar e impedir luchar por lo que se sueña.

3. Coraje

Luchar por las convicciones de vida se hace en gran medida debido al coraje por vivir a nuestra manera, es decir, por la audacia y el valor que se demuestra día a día. En el preciso momento en que se decide a encarar las cosas reconociendo las dificultades con las que se topará, pero sabiendo de la capacidad para salir adelante en el camino, será el inicio de la evolución como persona.

4. Honor

Hay que ser recto y honesto con las cosas que se haga, con las que se diga y con las personas que nos rodean. Hay que cumplir con las obligaciones de manera oportuna en el trabajo y con la familia para que ser una persona de confianza. El honor es uno de los grandes valores olvidados en la actualidad y de los que más engrandecen un corazón.

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5. Hospitalidad

Servir a los demás es una de las tareas más enriquecedoras y satisfactorias que existe. Abre las puertas del espacio vital para que los demás se sientan reconfortados. ¿Por qué no invitar a un amigo o uno de tus familiares a quedarse en casa cada vez que lo requieran?

6. Laboriosidad

La ociosidad jamás ha sido un buen camino para lograr el cumplimiento de las metas. Se debe trabajar en algo que guste, aprender aquello que se necesite desarrollar, conversar con todo tipo de personas para aprender distintas maneras de pensar, ejercitar el cuerpo y mente para sentirse mucho más entero.

7. Lealtad

Hay que ser fiel a los que nos aman y mantenerse leal a los ideales. De esa forma será muy simple que se conserve una manera de actuar basada en la coherencia. Igualmente respetar y cuidar a los amigos, a las creencias espirituales y a las cosas que proveen de las necesidades básicas, como el empleo.

Vía: gestion.pe

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