Liderazgo de influencia o referencia: Poder y autoridad

Liderazgo de influencia o referencia: Poder y autoridadEn las empresas se necesitan ejecutivos o trabajadores que tengan la capacidad suficiente para saber que es diferente tener poder, que tener autoridad. El poder es inherente al cargo que la persona tiene en la institución y la Autoridad es prestigio que se reconoce a una persona o institución por su legitimidad, calidad y competencia.

Que pensaríamos de un ejecutivo o funcionario que habla mucho de organizar un equipo de alto rendimiento, pero lo vemos leyendo periódico, mirando televisión o conversando por teléfono asuntos particulares o quizás abandona el centro de trabajo y no precisamente por asuntos relacionados con sus funciones, mientras que los demás trabajadores están sumamente atareados por su excesiva carga laboral. Con ese tipo de actitud se acaba con la sinergia que debe existir en todo equipo.

Caso contrario, es el de algunos funcionarios comprometidos con lo que es trabajo en equipo, olvidándose de categorías se integran al grupo que necesita apoyo; funcionarios que no piensan por ejemplo, que salir a atender al público en una ventanilla es deshonroso, ya que ello no les quita nada, ni los denigra, más por el contrario los confirma como buenos lideres y/o funcionarios.

Liderazgo de influencia, de referencia: Es el que se da cuando el funcionario, ejecutivo o gerente es el ejemplo a seguir; que fácil es para algunos exigir a los trabajadores que cumplan normas, cuando ellos son los primeros en incumplirlas amparándose en el cargo que ostentan; son personas que no han comprendido aún que los ascensos o cargos de mayor nivel implican aumentar su responsabilidad, debiendo ser el referente o ejemplo para los demás trabajadores y no como ellos piensan, que el cargo les da prerrogativas para incumplir las normas internas de la institución.

Nuestra real motivación para llegar a ser jefe o líder no debe ser adquirir poder y privilegios, como el caso de no cumplir las normas y horarios establecidos, dichas actitudes desdicen de la real capacidad o autoridad moral para liderar un equipo de trabajo. La verdadera y real motivación debe ser el deseo de ser el guía y el ejemplo para el personal a su cargo, ejemplo de contracción al trabajo, puntualidad, respeto y cumplimiento de las normas que se exigen en la institución y así poder concretar logros que beneficien a todo el equipo y por ende a la institución.

Fuente: Gestiopolis

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