Liderazgo: Del papel y el poder del líder

En la vida social vemos como líder a aquel familiar o amigo que suele llevar razón; en ocasiones y alguna medida, le pedimos ayuda, le pedimos que piense por nosotros. Sin embargo, en la empresa el líder lleva casi siempre la razón porque es, caramba, el jefe; porque cuenta, sí, con razones poderosas.

Se diría, por otra parte, la doble naturaleza de su autoridad, la doble faz del líder, puede pillar a contrapié al subordinado-seguidor, si aquel transita de repente, con un brusco giro de cabeza, de líder a jefe.

Hay desde luego organizaciones en que apenas se menciona el liderazgo, acaso para desterrar todo asomo de seguidismo no deseado; como también hay muchos directivos que, a pesar de haber asistido a cursos de liderazgo, no se colocan el nimbo correspondiente cuando llegan a su despacho cada día; que esperan a que los supuestos seguidores les otorguen, en su caso, la condición relacional de líder.

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Pero sí: hemos de aceptar que concepciones del liderazgo que atribuyen mayor protagonismo y profesionalidad a los trabajadores, sobre todo a los trabajadores del saber y el pensar; pero se diría que, con sensible frecuencia, el lado relacional del liderazgo se orienta, sí, a la motivación de los subordinados, dando por preciso que el jefe-líder ha de motivar a sus subordinados, supuestamente faltos estos de voluntad y profesionalidad. La intención puede ser más ambiciosa, y se habla, en efecto, a veces de “conquistar” la inteligencia, la voluntad, las emociones.

Fuente: Gestiopolis.com

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