Los 5 errores que cometemos al fijar nuestros objetivos

Los 5 errores que cometemos al fijar nuestros objetivosLos objetivos que nos planteamos en nuestra vida personal o profesional, objetivos que nos son impuestos por terceras personas, nuestra vida se compone de pequeños proyectos vitales que queremos o debemos alcanzar.

Ahora bien, buena parte del fracaso que todos experimentamos en estos pequeños-grandes desafíos personales se encuentra en algo tan sencillo como el no ser capaces de definirlos de forma correcta.

Nuestros objetivos son poco concretos o no se pueden medir: : Uno de los primeros conceptos que aprenderemos en casi cualquier libro de productividad es que nuestros objetivos tienen que ser medibles, cuantificables. Si nuestro objetivo es simplemente “perder peso”, cometemos un error de partida. ¿Cuánto peso queremos perder? ¿En cuán tiempo? ¿Cuál es nuestro peso ideal?. Cuando un objetivo no es específico, se complica la tarea de poder cumplirlo entre otras cosas, porque poco a poco desaparece la motivación y la energía inicial que habíamos puesto en el empeño.

Nuestros objetivos son poco realistas: Hemos dado el primer paso y hemos definido un objetivo que se puede medir. El siguiente paso es preguntarnos si de lo que estamos hablando es de un objetivo realista, uno con el que objetivamente, podemos cumplir. Es importante plantearnos objetivos que nos motiven y desafíen nuestra capacidad para cumplirlos, pero siempre dentro de los límites de lo razonable.

No sabemos priorizar: Hemos establecido varios objetivos medibles y realistas. Llega el momento de tomar una gran decisión. ¿Cuál de los objetivos es más importante? ¿Por dónde hemos de empezar?. Antes de poder responder a esta pregunta, deberemos ordenar nuestros objetivos en función de su prioridad. Aunque suene obvio, no saber determinar lo prioritario de una acción suele ser la principal causa de fracaso en este terreno. A veces no resulta sencillo determinar esta prioridad. Normalmente (aunque no siempre) el criterio temporal es el que prevalece. Aquellos proyectos-objetivos que necesiten ser terminados antes son, en teoría, los más prioritarios.

¿Cómo vamos a cumplir con nuestros objetivos?: Cuando definimos un objetivo, debemos definir además un plan para cumplirlo. No basta con decir “Voy a perder cinco kilos en un mes” si realmente no tenemos muy claro qué acciones debemos emprender para que esto ocurra. Está muy bien decir que nuestro objetivo es “leer diez capítulos todas las noches”, pero mal vamos si no hemos previsto antes, que tres días a la semana no tendremos tiempo para hacerlo.

No evaluar nuestros progresos: Una vez que comenzamos a trabajar para cumplir con nuestro objetivo deberíamos evaluar regularmente cómo nos está yendo. ¿Estamos progresando? ¿Hemos sido capaces de vencer las dificultades que hemos encontrado durante el camino? ¿Hemos rodeados o superado dichas dificultades?. Resulta bastante motivante el ser capaz de echar la visa atrás y ver de dónde partimos. ¿Cómo hemos mejorado a lo largo del proyecto? o al contrario ¿Por qué no hemos sido capaces de cumplir con determinada tarea?.

Fuente: Muy pymes.com

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