Los mejores consejos para responder a preguntas difíciles durante una presentación

Exponer tu presentación es solo la primera parte, la otra parte y la más difícil, es responder a la audiencia sus preguntas, las cuales en muchas ocasiones podrán ponerte en jaque.

oratoria

Para los discursos o presentaciones, se debe saber que lo más importa es cómo se dice algo que lo que se dice. Por ello se debe aprender a presentar y exponer ideas y mensajes para conseguir transmitir y ganarse a la audiencia.

Pero toda presentación termina con una ronda de preguntas formuladas por la audiencia, un momento en el que lo difícil no es contestar con brillantes argumentos, sino ser capaz de responder a cuestiones imprevistas.

Así que es importante dominar una serie de técnicas para afrontar las siguientes situaciones:

1. Preguntas confusas

Si se cree que la pregunta está mal planteada y no ha quedado clara, sencillamente, se debe pedir que la repitan. Con esta técnica, la nueva pregunta suele ganar claridad y se hará más comprensible.

2. Preguntas interminables

Si después de los 10 primeros segundos no queda claro hacia dónde se dirige la pregunta, también se puede pedir a quien la esté haciendo que haga un resumen. La audiencia lo agradecerá.

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3. No dar por hecho que se conoce la pregunta

Siempre hay que dejar que el miembro del público termine la pregunta. Muchas veces los oradores interrumpen una pregunta para acabar contestando a la pregunta equivocada, y otras, aunque respondan acertadamente, dando una impresión demasiado enérgica y cortando la iniciativa de los demás.

[pullquote]Si se cree que la pregunta está mal planteada y no ha quedado clara, sencillamente, se debe pedir que la repitan.[/pullquote]

4. No guardar lo más importante para el turno de preguntas y respuestas

Se hace con frecuencia al pensar que una respuesta impactante dará mayor peso al mensaje. Pero, a veces, nadie plantea esa pregunta fundamental y, entonces, el equipo se ve en el trance de “insertarla” en cualquier momento del final causando un mal efecto.

5. Poner la pregunta en unos términos neutrales

Si plantean una pregunta cargada de sentimiento, con palabras inspiradas y frases simbólicas, hay que reformular y quitarse la carga de sentimiento. Hay que recordar que suele ser el tono de voz del hablante, más que el contenido de sus palabras, lo que convence al oyente. Entonces, se debe permitir que el público escuche la pregunta y luego al corazón de su razonamiento, llevándola al terreno del orador.

6. Para las preguntas hostiles

Muchas veces las preguntas tienen un fondo claro de hostilidad hacia la posición del orador, e incluso, pueden poner en aprieto de no tener respuestas. En esos casos, la mejor manera de obtener ventaja es convertir una pregunta negativa en una respuesta positiva. Pero si no queda más remedio que responder con otro ataque, no se debe olvidar que se debe atacar las ideas, pero nunca a los mensajeros.

Vía: emprendedores.es

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