No sea conformista: Seguir marcándose nuevos retos

No sea conformista: Seguir marcándose nuevos retosSi desea escapar de jefes incompetentes, compañeros indeseables y trabajos aburridos o sin futuro. Además dejar atrás todo esto y dedicarse a lo que realmente le gusta trace su plan diabólico.

Sea un poco malo y hasta egoísta para centrarse en hacer realidad su proyecto de vida. Necesita tener convicción.

Algunos de los puntos que propone Hugh Macleod da en su obra Planes diabólicos, para ponerlo en práctica son los siguientes:

Tenga siempre hambre. Es necesario no perder el ansia de hacer cosas nuevas, de descubrir, de experimentar… Hacer lo que le gusta no tiene por qué ser siempre crear un nuevo negocio, sino que puede desarrollar un hobby, formarse en algo determinado o buscar otra forma de hacer las cosas o tareas que realiza habitualmente.

Cree su micromarca. Comparta con todo el mundo lo que hace. Aproveche las ventajas que para ello ofrece Internet. Escuche e interactúe con los que se han fijado en usted, es una fuente de un valor incalculable. “Su marca personal es una vía de escape de la noria que es el mercado laboral tradicional”.

Recuerde quién es usted en realidad. Su proyecto no implica sólo ganar dinero, lo importante es que conlleva también un cambio y una mejora personal. Pero no debe dejarse deslumbrar por el éxito. Mantenga la cabeza fría, porque “asimilar un triunfo es más complejo que asumir un fracaso”.

Encuentre su momento. Para Macleod no hay que forzar la puesta en marcha de nuestro plan. Más tarde o más temprano termina llegando ese día en el que dejamos de ponernos excusas y echar la culpa a los demás y empezamos a tomar decisiones y a actuar.

No se acomode. Busque siempre nuevos retos y proyectos en los que centrarse. Somos multitarea y además de realizar nuestro trabajo en la oficina, podemos ilusionarnos con otras actividades que repercutirán de forma positiva en la forma de afrontar nuestra vida.

Sea despertador. Macleod cree que las personas se dividen entre los despertadores y los dormilones. Los primeros son los que están atentos a todas las posibilidades, siempre tratan de ver el lado bueno de las cosas, no se quedan reconcomiéndose por peleas o fracasos. Esta actitud les hace sentirse vivos, satisfechos y lo bueno es que lo contagian a los demás.

Consiga que le odien. Cuanto mejor sea su plan, es decir, ese proyecto que le hace feliz y le satisface, más serán las personas que le odien. ¿Envidia? ¿Celos? Un poco de todo, porque en su triunfo ven su fracaso y prefieren atacarle a usted que no a sus propios demonios. Como afirma el autor, “su plan diabólico no va a facilitarle la vida. Es probable que se la complique más. Pero saberlo de antemano hará que la experiencia de estar vivo, aquí y ahora, sea mucho más rica y agradable”. ¿No cree que vale la pena?

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