Optimice su tiempo en su centro de labores

Muchos profesionales creen que trabajar más es sinónimo de hacerlo mejor. Sin embargo, los buenos resultados no siempre tienen que ver con la cantidad de tiempo destinado a algo.

A veces, es más importante la manera en que se haga, la eficiencia que se tenga y, por cierto, la organización con la que se cuenta para llevar a cabo una tarea. Si la palabra “optimizar” no está en su vocabulario y las horas pasan, pero sus tareas no avanzan; es tiempo de que aprenda a organizar su día.

La gerenta de Relaciones Humanas de Trabajando.com Perú, Sara Geller, sostuvo que en la actualidad las empresas evalúan a sus trabajadores por indicadores de gestión y cumplimiento de metas, no por horas trabajadas.

“En ese sentido, debemos revisar nuestras prioridades, organizarnos, ordenarnos y separar las tareas; esto permitirá optimizar nuestro tiempo y cumplir con los objetivos empresariales”, precisó.

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Agregó que es importante que el trabajador reflexione acerca de cómo viene desarrollando sus tareas en el día a día; hacer un alto y revisar su desenvolvimiento le permitirá ver en qué está flaqueando y así logrará enfocarse y mejorar su rendimiento profesional. “Siempre debemos conocer cuáles son nuestras oportunidades de mejora.”

1. Limpia y ordene. Una primera medida será el orden. Comience ordenando su escritorio, archivando esa pila de hojas que tiene estancada hace meses. Además, limpie su computadora y cree carpetas con categorías simples que le ayuden a encontrar más rápidamente lo que necesita.

2. Lápiz y papel. Muchas veces no alcanza a terminar todo en una jornada, por lo que se suman los pendientes y la tarea del lunes se termina haciendo el viernes. Para evitarlo, es fundamental que cuente con una agenda en la que designe las tareas y distribuya los días de la semana, comenzando siempre por lo más urgente.

3. Pies en la tierra. Al momento de dividir tareas y asignar un tiempo determinado para cada una de ellas, considere la factibilidad de que esta pueda terminarse en el tiempo estipulado. Es mejor hacer una cosa bien y terminarla, que comenzar cinco y no concluir ninguna.

4. Saber detenerse. En ciertas ocasiones intentamos avanzar en distintas tareas que nos toman mucho tiempo porque nos bloqueamos y no sabemos cómo comenzar. En este caso, lo mejor es dejarla pendiente y continuar con las actividades que están programadas para el resto del día. Cuando algo no sale de manera fluida, es mejor detenerse y retomarlo más tarde; de lo contrario, si lo fuerza se arriesgará a hacerlo de manera incorrecta o incompleta.

5. Evitar desconcentración. A veces no comprendemos por qué el día se pasa volando y no alcanzamos a hacer todo lo presupuestado. Esto tiene que ver con que no priorizamos ni organizamos concretamente la jornada. El principal enemigo son los distractores que no tienen que ver con lo laboral, revisar el banco o leer mails personales, por ejemplo.

6. Pedir ayuda. Si intentó organizar su día y dividir las tareas, pero aún así le resulta imposible terminar con todo lo presupuestado, es hora de que pida ayuda a su equipo o que simplemente delegue responsabilidades, lo que no significa librarse de estas sino compartirlas con la finalidad de lograr un buen resultado.

Ahora, si el caso es más complejo y realmente se siente superado por tantas obligaciones, ya es tiempo de que lo converse con sus superiores y busquen una alternativa al problema.

Fuente: El Peruano

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