Potencie su capacidad de influencia

En el mundo empresarial actual, dominado por la alta competitividad y eficiencia, uno de los temas que más interesa a las personas a nivel de autodesarrollo profesional es cómo influenciar o convencer a los demás.

En esta oportunidad, queremos aportar un pequeño granito de arena al asunto y lo primero que haremos será explicar las bases de las que hemos decidido partir.

Así, influencia es la capacidad de llegar a los demás y creemos firmemente en la inteligencia e intuición de las personas.

Para lograr una influencia directa, firme y positiva, existen tres pasos importantes que consideramos claves para crear confianza y aumentar la posibilidad de llegar a influir en los demás. Estos pasos son:

Claridad consigo mismo
Para poder convencer a alguien de algo, antes que nada usted debe estar plenamente convencido de ello. Solo desde ahí, puede llegar a transmitirlo. Para influir en los demás, primero debe tenerlo claro usted.

Expresión clara y concreta
Una vez que haya conseguido superar el primer paso, simplemente, exponga su mensaje lo más claro y concreto posible. Recuerde que palabras son necesarias en nuestra interrelación. Nos ayudan a relacionarnos y a matizar nuestros mensajes.

Ahora bien, muchas palabras, a veces, confunden más que aportan claridad. Por ello, las palabras tienen diferentes connotaciones para unas personas que para otras. Por eso, es muy importante tener cuidado en no pasarse con las explicaciones porque, en ocasiones, queriendo explicar y justificar, lo que hacemos es enredar y confundir. Así que las palabras sí, pero cuidado con su uso en exceso.

Coherencia palabra- acción
Transmita su mensaje mediante las palabras y los hechos, es decir, lo que haga debe ser coherente con lo que diga. La influencia viene de lo que transmitimos.
Lo que transmitimos es eso que no se ve, pero que está ahí. Acompaña a nuestro discurso todo el tiempo, nos demos cuenta o no. Se trata de alegría, claridad, calma, firmeza y demás aspectos que tenemos a nivel interno y que salen al expresarnos.

Para poder llegar a las personas (transmitir) es necesario que nuestro discurso externo (las palabras) y nuestra energía interna (lo que vivimos en nuestro interior) estén alineados, es decir, tengan una coherencia.

Lo que realmente llega es la coherencia de esas palabras mediante nuestros propios actos y nuestras vivencias. La coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos, entre lo que hacemos y lo que decimos. Tenga en cuenta que la palabra puede ser efímera, pero son los hechos los que deben ser contundentes. Podemos decir, por ejemplo, que somos generosos y, posteriormente actuar de diferente manera.

Conclusión
Una vez que tiene muy claro su mensaje, lo expresa de manera clara y concreta y lo apoya con hechos reales, entonces empieza a generar un entorno de confianza y es en ese momento, cuando los demás deciden, o no, que les llegue su mensaje.

Fuente: El Peruano

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