¿Qué hacer con los jóvenes que no estudian ni trabajan?

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Las competencias del mercado laboral y educativo pasan factura a muchos jóvenes. Y es que tras fuertes golpes en la vida, gran parte de ellos se dejan vencer por la fatalidad y renuncian a sus sueños. Ya no quieren ni estudiar ni trabajar, se contentan con que sus padres les den un pequeño espacio dentro de la casa y a subsistir con lo mínimo indispensable. Sus sueños de niño se van al tacho, estos jóvenes creen que todo lo que siempre han anhelado es imposible porque el mundo está al revés, y no hay espacio para ellos.

Este grupo de jóvenes es conocido en el ámbito de la psicología como los “ninis”. Ni trabajo ni estudio, es el lema preferido de este grupo de muchachos. Los ninis están formados por jóvenes entre los 14 y 29 años, que precisamente no estudian ni trabajan, no por alguna incapacidad económica, física y mental, sino más bien, porque no se atreven a enfrentar al mundo. Se ha detectado, además, que ellos pertenecen a la nueva clase media latinoamericana, y precisamente por ello, creen que están en la posibilidad económica de pasarse unos años en blanco.

IDENTIFICANDO A POTENCIALES NINIS

Vayamos al fondo de la cuestión, veamos quiénes están en peligro de convertirse en ninis:

  • Los que nunca escucharon sobre carreras profesionales y técnicas, y andan en la nebulosa, sin saber a qué dedicarse.
  • Los que no logran ingresar a ninguna institución educativa de prestigio y, que por descontento, pierden todo interés en el estudio.
  • Los que se aburren constantemente de sus carreras elegidas, quieren estudiar todas pero no logran acabar ninguna.
  • Los que ven a sus padres como personas con un buen nivel económico, lo suficientemente alto como para mantenerlos.
  • Los que al terminar el instituto o la universidad no logran conseguir el empleo que ellos quieren, y que por simple desidia, deciden no continuar con la búsqueda.
  • Las mujeres jóvenes que se limitan a esperar un buen partido, no quieren ni estudiar ni trabajar porque están en la búsqueda de una pareja que las saque de su mal momento económico.

APRENDER A SALIR DEL HOYO

Si crees que estás en peligro de convertirte en uno más de los ninis que abundan en el país, o si eres un padre preocupado por la actual situación de tus hijos, toma en cuenta estas recomendaciones:

  1. NO TODO TIENE QUE SE COMO EN SUS SUEÑOS

El joven sale a buscar trabajo y nunca encuentra nada. Lo increíble es que la mayoría de empresas aseguran que les falta capital humano para mejorar su productividad. ¿Qué ocurre? ¿Las empresas buscan gente, sin embargo, el joven dice que no encuentra empleo? Alguien miente. Lo que ocurre es que en estos casos, muchos jóvenes descartan trabajos porque no resultan acordes a sus expectativas.

Pero, ¿cómo pretender altos salarios o cargos ostentosos sin experiencia? Hay que hacerles entender que los primeros empleos no siempre son como los han soñado, que muchas veces, ellos tendrán que poner más de sí sin esperar grandes retribuciones económicas. Lo importante aquí es aprender.

  1. DISPOSICIÓN AL TRABAJO

Una característica notoria de los ninis es la impresión que dejan. Parece como si todo el mundo les debiera un favor. Desde los padres, los empleadores, los profesores, todos deben inclinarse ante él. Pero, ya sabemos que en el mundo nadie se rinda ante otro así porque sí. Los jóvenes deben aprender que obtener el respeto de los demás requiere de esfuerzo.

Una vez contratado por una empresa, el joven tiene que ser lo suficientemente hidalgo en reconocer que aún le falta mucho por recorrer, y mostrar su disposición a ser guiado por las personas de mayor experiencia. Igual ocurre en la universidad o en el instituto. Nadie regala notas porque le caes en gracia a un profesor. Las altas calificaciones hay que ganárselas a pulso.

  1. LAS TAREAS SE INICIAN EN CASA

¿Hasta cuándo piensas mantener a tu hijo? Y para ti, ¿hasta cuándo piensas seguir mantenido por tus padres? Ambas caras de la moneda comparten entera responsabilidad. Hay que ser claros en esto, debe plantearse al interior de la familia una edad idónea como para que el joven pueda valerse por sí mismo.

Por supuesto, que no es fácil lograr que los polluelos salgan del cascarón por su propia esfuerzo. Hay que entrenarlos y no dejarlos varados en la orilla. Desde niño hay que crearles inclinación al estudio, y con el paso de los años, tratar de descubrir con él cuáles son sus intereses, para que no se equivoque en su elección profesional. Después de esto, hay que conversar con él sobre lo que implica conseguir y tener un empleo, rememorar nuestras experiencias o de conocidos nuestros, y así, logre empaparse de lo necesario para crecer en la vida. No hay mejor receta que ésta.

Vía: cnnexpansion.com / familias.com

Foto: correorevista.com

 

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