Sin temor de alcanzar nuestros objetivos.

En el ambiente competitivo de las empresas como en el de las guerras se manejan muchos peligros y continuos riesgos. Así como un escuadrón de soldados está consiente que al entrar en combate puede sufrir muchas bajas, incluso, ser totalmente destruido, así nuestras empresas sufren embates de la competencia, la economía global, desastres naturales, etcétera, los cuales pueden cambiar el rumbo y destino de nuestra organización. Es por esto que algunos gerentes y empresarios temen tomar riesgos, pero pareciera que desconocen ese principio que dice: “la excesiva precaución o miedo al peligro dirige al fracaso”.

Si bien es imperativo aplicar todas las precauciones que estén a nuestro alcance y realizar cuantos estudios podamos de la situación que nos envuelve a fin de minimizar los peligros de equivocarnos, también debemos aprender de esos grandes estrategas militares que incluso llegaron a desobedecer órdenes de superiores a fin de jugársela del todo por el todo confiando en ganar la batalla. La diferencia entre estos dos escenarios es que en nuestro caso, las heridas no nos harán perder sangre, sino dinero y las bajas no serán humanas sino tal vez unidades de negocio, sucursales o productos.

La imprudencia es una terrible consejera, pero el miedo a tomar decisiones y dar pasos contundentes también son sinónimos de una derrota programada. Un refugio en pleno campo de batalla le protegerá por un tiempo, pero si no se mantiene en continuo movimiento el enemigo tarde o temprano le encontrará y lo aniquilará estando acorralado. Muchas veces nuestro confort en una trinchera (un nicho de mercado, en un único local donde hemos permanecido por no apostarle a abrir nuevas sucursales, etc.) nos hará sobrevivir por un tiempo, pero puede que se convierta en la tumba que nosotros mismos hemos cavado.

Un ejemplo de esto fue IBM en los años 60 cuando se jugó el todo por el todo haciendo una descomunal inversión de dinero apostándole a la introducción de los sistemas 386. Los directores le llamaron a esto “el juego de apostar la compañía”. Gracias a esta gran apuesta, lograron dejar fuera del mercado a sus más grandes competidores y convertirse así en uno de los nombres más poderosos en el ámbito de los sistemas computacionales.

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Luego de tomar estas importantes decisiones el siguiente paso será sin lugar a dudas un largo período de esfuerzo y persistencia. Habrá tiempos en los que parecerá que estamos perdiendo la batalla, pero solo la aplicación de largos períodos de esfuerzo, valor y determinación nos permitirán generar la calidad y productos necesarios para convertir en realidad ese sueño que originó éste nuevo proyecto.

Es por esto que le animo que más seguido se deje poseer por el espíritu conquistador de esos grandes líderes que nos han dejado ejemplo de lo que es tener una voluntad contundente, una enorme fe y capacidad de soportar las frustraciones, contrariedades y retos que confrontaron en lo que llegaron a conquistar sus objetivos.

Fuente: Herramientasparapymes.com

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