Tom Hanks y Emma Watson te enseñan lo qué no se debe hacer en una empresa

La película “El Círculo” es una gran muestra de cómo una cultura empresarial puede ‘fastidiar’ a los empleados.

Emma Watson y Tom Hanks son los protagonistas del film “El Círculo”, adaptada de la novela de ficción de Dave Eggers que narra la historia de Mae, una chica que tras tener un trabajo mediocre, recibe la oportunidad de ingresar a la filas de una de las empresas más importantes del orbe.

Se trata de un emporio tecnológico que podría equipararse a lo que significa Google en nuestros tiempos. Pero, ser parte de The Circle, el nombre de la compañía, no es sencillo. Tiene toda una cultura empresarial detrás.

Desde la exigente capacitación de sus nuevos miembros, la satisfacción absoluta del cliente; la importancia de la comunicación y el contacto con otros empleados a través de actividades extralaborales que “no son obligatorias” y redes sociales para estar en contacto con el resto de los miembros; un gran plan de salud, charlas motivacionales del líder de la empresa (Tom Hanks), quien es tan carismático como en su momento lo fue Steve Jobs, entre otras cosas.

Suscríbete a nuestro boletín informativo




Privacidad y cultura empresarial

En papel todo suena maravilloso, pero tanto la novela como la película exploran los riesgos de llevar estos puntos al extremo, de que no haya un equilibrio entre la vida laboral y personal de los trabajadores. De que una empresa sostenga un discurso benevolente porque tiene un excelente manejo de imagen y relaciones públicas, pero que por debajo del agua explote a sus empleados hasta el punto de poner en riesgo su salud.

Asimismo, habla de los riesgos de los monopolios tecnológicos, pues El Círculo es la creadora de una red social llamada TruYou. Si bien empresas como Facebook, que tienen en su poder información personal, han levantado señales de alarma, imaginen lo que ocurriría con una empresa que no sólo tiene facultades tecnológicas ilimitadas, datos personales, sino que incluso crea una cámara tan pequeña y de tan bajo costo que espiar a al mundo entero se convierte en juego de niños.

Y si esto se aplica a los políticos …¡ya no podrán esconderse!, pues toda su información y actuar quedaría expuesto al electorado; la seguridad se potenciaría, pues la criminalidad no quedaría impune y habría pruebas flagrantes de los delitos e incluso las vulneraciones a los derechos humanos podrían exponerse en un abrir y cerrar de ojos, lo cual sería benéfico para la convivencia y cordialidad humana.

Te puede interesar: 11 películas que enseñan e inspiran a empresarios

Pero el costo a pagar por todos estos “beneficios” sería la privacidad personal. Con cámaras cuasi invisibles por todos lados, ¿quién garantiza que las intenciones de quienes reciben esa información son honorables, que no van a lucrar con ellas o que el gobierno no espiaría a sus ciudadanos, como ya ocurre hoy por hoy?  En pocas palabras, los administradores de semejante tecnología estarían afectando los derechos humanos que juraban proteger, al menos en el filme.

Esta película no sólo habla de estos atentados contra la privacidad, también enfatiza los peligros de una malsana cultura empresarial; una en la que se exige transparencia de terceros, pero no se otorga; en la que los líderes supuestamente se preocupan por el bienestar de sus empleados, pero en realidad los utilizan a conveniencia; en donde se les hace tanto lavado de cerebro que son incapaces de poner límites y priorizar los compromisos personales.

Así que este film es un claro ejemplo de cómo no debe manejarse una empresa.

Vía: Entrepreneur

Lee también: CURSOS GRATUITOS DE DESARROLLO PERSONAL

comments

Autor entrada: Equipo Pymex P