Viejos prejuicios que recaen sobre los pequeños empresarios

pequeño-empresario

En el contexto latinoamericano, y en especial el peruano, el ser pequeño empresario aún no es del todo bien visto, sobre todo, por los rezagos de viejos prejuicios que han corrido sobre los emprendedores desde las décadas pasadas. Por ello, para un joven profesional, cuando le hablan de la posibilidad de iniciar un emprendimiento, se muestra reticente, ya que pue piensa que es un retroceso para su status profesional. ¿Tú piensas lo mismo? Quizás, sin aceptarlo abiertamente, compartes algunas de estas ideas que te presentamos a continuación.

  1. “MI CALIDAD PROFESIONAL SE VENDRÁ ABAJO SI DECIDO SER UN PEQUEÑO EMPRESARIO”

Parece realmente increíble que aún perviva este pensamiento entre muchas personas. Hay quienes creen que permanecer como empleado en una empresa por más de veinte años supera con creces la posibilidad de manejar su propia empresa. Esa es una idea arraigada que viene desde nuestros padres y abuelos, y que se ve reforzada todavía más por lo que nos enseñan en las universidades e institutos técnicos.

Sin embargo, esta premisa cae por sí sola. ¿Cómo así? Si piensas esto, es porque no has ido al quid del asunto. ¿Así que quieres ser un empleado y tener una línea de carrera extensa y fructífera? ¿Te has puesto a pensar quiénes son los que dan trabajo a los profesionales? Son los empresarios. Detrás de todos los negocios y ofertas de empleos, habidos y por haber, hay empresarios, pequeños o grandes, detrás.

Si bien durante el nacimiento de los burgos, a inicios de la Era Moderna, las profesionales clásicos, como los abogados, los arquitectos, los médicos estaban en la cima de la cúspide social, esto ha variado tremendamente. Con la llegada de las grandes máquinas para la producción y las nuevas tecnologías, son los empresarios, esa casta de personas que rompen la ligazón “tiempo igual a salario”, quienes se convierten en los nuevos líderes del progreso mundial. El mundo no habría experimentado todos los cambios positivos que presenta hoy sin la presencia de esos hombres que arriesgaron su capital para seguir creciendo.

  1. “SI NO ES PARA TAL O CUAL NEGOCIO, ES MEJOR NO SER EMPRESARIO”

Hay quienes tras salir de la universidad sólo ven con buenos ojos aquellos emprendimientos ligados a la tecnología, porque están muy en boga hoy en día. Los demás emprendimientos no valen la pena. Esos negocios son para aquellos que no han estudiado nada, piensan algunos. La manufactura, el transporte o el comercio son sectores que los jóvenes de hoy en día observan muy por debajo del hombro.

El verdadero empresario no se distingue por lo que produce su empresa, sino por su actitud. Una actitud que no se ajusta a los patrones establecidos por la sociedad, aquel en el que donde todos ven riesgo, él ve una oportunidad, que trabaja sin mirar el reloj, y que no se limita a hacer una tarea específica como lo inculcan en los centros de estudios. La decisión y la acción son los verdaderos motores de un emprendedor, no lo que haga o produzca.

  1. “LOS EMPRESARIOS NO TIENEN PREPARACIÓN”

Esta es una idea concebida en Latinoamérica luego de observar durante años a hombres y mujeres que construyeron su sueño emprendedor sin apenas haber pisado la universidad o, incluso, en algunos casos, sin haber terminado la secundaria. Pero, vamos eran otros tiempos. Décadas atrás, los que ahora son empresarios no pudieron acceder a educación superior por diversos motivos: el alto costo de las universidades, la poca cantidad de centros de enseñanza superior, los prejuicios familiares (a muchas de nuestra abuelas, sus propios padres les impidieron estudiar bajo la idea de que la mujer sólo estaba hecha para las labores domésticas), etc.

No es extraño, entonces, que la mayoría de empresarios que conozcas mayores de 40 ó 50 años tengan poca instrucción. Sin embargo, los tiempos han cambiado. En la actualidad, el competitivo mundo de los negocios exige mayores conocimientos en el emprendedor. Hay universidades e institutos a precios más razonables, centros de enseñanza en todas las capitales de provincia y los viejos estereotipos se han roto. Tener instrucción superior ya no es sólo un requisito, es una necesidad.

  1. “LOS EMPRESARIOS SON PROFESIONALES FRUSTRADOS”

Es en este sentido, en que los viejos preceptos del mercado laboral latinoamericano se profundizan todavía más. Se cree que los empresarios están conformados por todos aquellos profesionales que tuvieron pésimas notas en la universidad o que nunca lograron sobresalir en su empleo. En tales casos, al empresario no le quedó otra cosa que iniciar un negocio para, literalmente, no morirse de hambre.

Si tú eres de los que piensa eso, déjame decirte que hay que tener las suficientes agallas como para dejar un empleo, y arriesgarse para hacer crecer un negocio desde cero. Eso es lo que hacen los empresarios. Ellos no se contentan con pasarse años y años trabajando para una empresa para luego recibir una pensión de jubilación tras veintitantos años de servicios. ¿Cómo se le puede llamar fracasado al hombre que después de un tiempo está al mando de veinte o treinta personas haciendo sus sueños realidad? La verdad es que pareciera que tenemos los conceptos de éxito y fracaso totalmente invertidos.

Vía: “Mitos emprendedores” por Ricardo Candela

Foto:blogseguridad.tyco.es

Artículos Relacionados

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.