Los cambios laborales más llamativos de este último siglo

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¿Tu empresa se estancó en el pasado? ¿Tú estás trabajando como lo hacían los empleados a comienzos del siglo XX? ¿No lo sabes?

Aquí iremos desentrañando algunas de las prácticas laborales más conocidas y compararemos cómo se desarrollaban éstas en el pasado y qué es lo que se espera de las mismas en la actualidad.

  1. El horario de entrada

ANTIGUAMENTE: En los albores de la era industrial, los empresarios mandaban a diseñar sirenas, que luego se instalaban en las partes más altas de la ciudad, con el fin de despertar a los empleados que vivían en las zonas más alejadas del poblado. Ya en la época del mítico Henry Ford, apareció el despertador casero. ¿Cuál era el fin de obligar a los empleados a ingresar temprano a la fábrica? Cumplir con los pedidos de producción establecidos.

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ACTUALMENTE: ¿Tu trabajo necesita que te levantes temprano? La mayoría de empleos, hoy en día, no requieren que te levantes temprano para ir al trabajo. De hecho, puedes hacer el trabajo a cualquier hora de día, pues igual la productividad no variara en demasía. Entonces, ¿por qué sigues poniendo tu despertador a las 6 am?

  1. El salario

ANTIGUAMENTE: Los empleados eran divididos por rangos. Los trabajadores de la máxima jerarquía recibían los mejores salarios, los de menor jerarquía, los menores. No importaba qué tanto produjera el empleado por día. Todos recibían una cantidad idéntica. No existía forma de evaluar la productividad de cada uno de los trabajadores.

ACTUALMENTE: El salario es cosa del pasado (o debería serlo). Ahora existen métricas para cada aspecto laboral, por lo que un empleado que es más productivo recibe un mejor sueldo que uno que no lo es, aún si ambos poseen el mismo puesto. Es más, bajo el modelo de trabajo freelance, es el trabajador quien decide qué proyectos tomará y cuáles no, y en consecuencia, su posterior salario.

  1. La asistencia

ANTIGUAMENTE: La asistencia era obligatoria. Las cosas eran bien claras: una cosa era tu hogar y otra muy diferente el trabajo. Nada de recibir a los hijos en la oficina o la fábrica. Y al revés, nada de hablar de trabajo durante la cena familiar. El trabajo era, algo así, como una condena que cada empleado tenía que pagar sin haber cometido un delito.

ACTUALMENTE: Gran parte de los trabajos de hoy no requieren de la presencia física del trabajo en el centro de labores. Gracias a la tecnología, uno puede redactar un informe financiero, diseñar un proyecto arquitectónico o establecer las metas de ventas del mes sin tener que movernos de casa. Nuestra casa es nuestra oficina y nuestra oficina es nuestra casa. El colaborador ama su trabajo, porque el trabajo es su vida.

  1. Las jerarquías

ANTIGUAMENTE: El dueño de la empresa elegía a nuestros jefes o compañeros importándole muy poco nuestra opinión. De hecho, la mayoría de jefes eran elegidos a dedo por el dueño, y no era raro encontrar que una mayoritaria parte de ellos fuera parte de la familia del dueño o algún amigo cercano. Contradecir a un superior era sinónimo de despido inmediato.

ACTUALMENTE: No hay jerarquías construidas artificialmente. Son los propios empleados quienes naturalmente eligen a su líder de equipo en virtud a sus conocimientos y visión, el cual, es una figura completamente diferente al del jefe de antaño. Cada opinión es bien recibida y es tomada en cuenta por el líder de equipo. Los empleados sienten que forman parte de algo y que no están laborando solo por el dinero.

Cuéntanos, ¿cuántos de estos cambios se han implementado en tu empresa o empleo?

Vía: elblogsalmon.com
Foto: thesquarefoot.com