10 lecciones de la fotografía para tener éxito en los negocios

La fotografía y la promoción online van muy bien de la mano. A las empresas les resulta fácil comunicarse con su público objetivo par aumentar las ventas del negocio.

¿Alguna vez te has puesto a pensar en la mezcla que hacen fotografía y marketing? La verdad es que todo negocio debe considerar a la fotografía como elemento clave para llevar el negocio al éxito.

En este sentido, te contamos que el fotógrafo Walter Wust es propietario de Wust Ediciones, una editorial que desde su creación ha publicado unos 500 libros con temas diversos sobre el Perú.

Precisamente, Wust junto a diversos profesionales, ha creado un curso curricular de la nueva carrera de Ingeniería y Gestión del Ambiente en la Universidad de Ciencias Aplicadas (UPC), donde se formarán profesionales que solucionen los retos ambientales locales e internacionales.

Y todo empresario entonces, debe saber que hay ciertas lecciones que ofrece la fotografía para elevar las ventas de los negocios:

1. La luz como oportunidad

Todo fotógrafo es un cazador de la luz y de momentos. Cuando se encuentra estos elementos se pone en práctica toda la experiencia acumulada del profesional para lograr una gran fotografía como producto final. Lo mismo pasa con una empresa, hay que aprovechar las oportunidades –como los fotógrafos aprovechan la luz- para usar todo el bagaje: talento, técnica y experiencia, y así lograr un producto exitoso que satisfaga a los clientes.

2. Perfeccionarse constantemente

Los fotógrafos pasan de la cámara analógica a la digital y tuvieron que adaptarse. Esto provocó una competencia inimaginable. Por lo tanto, las buenas fotos abundan. ¿Cómo sobrevivir en este mercado tan competitivo? Como lo hacen las buenas empresas: se exigen más, se capacitan más y se perfeccionas más. ¿Cómo lograrlo? Adaptando el talento a los cambios y perfeccionándose constantemente.

3. 100% sacrificio

Los fotógrafos que aprendieron por su cuenta tienen una experiencia que les dejó una máxima: para ser realmente bueno se debe tener 10% de inspiración y 90% de transpiración. Lo mismo sucede en una empresa: se debe patear la pelota las veces que Messi la pateó. La necesidad de generar ingresos no alcanza, se debe tener pasión, sacrificarse y trabajar el triple. Solo así se tendrá éxito.

4. El talento no lo es todo

Hay fotógrafos muy talentosos, pero esa capacidad de capturar una buena toma es una combinación de sensibilidad y el aprender de los mejores. El talento no es genético, también es entrenamiento, saber dónde mirar, esperar el momento y saber actuar. Eso mismo hay que llevarlo al negocio, pues servirá de mucho.

5. Saber elegir

Para seleccionar a la gente que trabajará se tienen dos opciones: rodearse de lo mejor que existe en el mercado o invertir en formar a su propio equipo. En Wust Ediciones se optó por lo segundo. Se formó gente muy joven y crecieron juntos. Sus colaboradores tienen 16 o 18 años trabajando con Wust. Por eso son como una familia que ofrece productos de calidad y se basa en la confianza y el aprendizaje mutuo.

6. Cuidar a los clientes antiguos

Por filosofía empresarial se debe pensar: “Al cliente viejo, se le cuida”. Es mejor no buscar clientes nuevos y engreír al antiguo porque es el que conoce y acompaña al negocio. Se suele buscar nueva clientela y se descuida al cliente antiguo porque se le siente fidelizado, pero ese es un error gravísimo. El cliente antiguo tiene que sentir que se le engríe como si fuera la primera vez que se trabaja con él.

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7. Tener buen ojo

Para tener una buena foto hay que tener una mirada. Pero en un negocio no solo hay que tener buen ojo para entrar en él sino también para mantenerse. La vida enseña que no siempre se queda en el emprendimiento que se elige. La vida vapulea y se debe mostrar habilidad para adaptarse y seguir en el rubro o cambiarlo.

8. El último, el mejor

Si se piensa que el trabajo que se hizo años atrás es lo mejor que hiciste, el emprendedor estará en serios problemas. Claro, hay cosas que son clásicas y que se siente que quedaron bien y que se puede usar ese material como insumo para crear algo nuevo, pero sin copiar. Cada producto tiene una nueva identidad.

9.  No sentirse un iluminado

Como fotógrafo y naturalista Wust aprendió que nadie en este mundo es un iluminado y que cada día se aprende algo. El día que se dejó de aprender, se dejó de de crecer, y eso es peligroso en los negocios, donde se debe proponer ideas a los clientes y servirle como guía, así como generar empatía para que ambos logren un producto que los deje satisfechos.

10. Tener precisión

Hay que ser muy preciso para diseñar productos a la medida del futuro cliente. Además de fotógrafo e Ingeniero forestal, Wust es fundador de la nueva carrera de Ingeniería y Gestión Ambiental, en la UPC. Y la creó porque hacía falta en el mercado un ingeniero que sepa resolver problemas técnicos y sociales. Entonces buscaron resolver el problema creando profesionales en ciencias ambientales, capaces de liderar soluciones innovadoras para los retos ambientales locales y mundiales.

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