10 pasos para ser más innovador en medio de la rutina

Día a día cambia el mundo y hay que estar preparado para esos cambios. Por ese motivo debemos innovar y crear constantemente.

Actualmente, los empleados deben ser innovadores y creativos, ya que las empresas requieren colaboradores que cuenten con esas características. Día a día cambia el mundo de una u otra manera en diferentes aspectos y debemos estar preparados para esos cambios.

En la innovación, en sí misma, la rutina no es mala, lo óptimo es crear buenas rutinas. Por eso que ofrecemos 10 actividades recomendadas, para ser más innovadores en medio de la rutina:

1. Buscar conocimientos de manera cotidiana

El buscar lo nuevo, los avances de la ciencia y la tecnología, ayuda a dilucidar las oportunidades con mayor anticipación. Por ejemplo, tener fuentes de información a las cuales se recurra con frecuencia para conocer los últimos descubrimientos científicos asociados a una materia de interés.

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2. Hacer que parte de la rutina sea salir de ella

Hay que acostumbrarse a que el cambio constante sea algo rutinario. Por ejemplo, preguntarse con frecuencia, ¿de qué forma distinta se puede hacer esta actividad? Para luego, practicarlo con entusiasmo y análisis crítico.

3. Tener momentos informales para pensar en equipo

Es recomendable tener espacios de tiempo para divagar con ideas y estar acompañados. Por ejemplo, el café con los compañeros de la oficina, sin mayor agenda que la de compartir ideas. En Suecia a ese instante se le llama FIKA y es muy popular como motor para la innovación.

4. Diseñar lienzos compartidos en las reuniones de trabajo

Puede ser un papelote, una pizarra o una pared, lo importante es aplicar el pensamiento visual con Post It y plumones, plasmando los pensamientos en un plano co-creado por todos. Por ejemplo, el habituarse a que de cada reunión, siempre salga un mapa mental, tomarle una foto y compartirla con el equipo.

5. Estimular la confrontación

En la medida que el respeto impere, el buscar de manera sistemática generar el enfrentamiento de ideas opuestas, es probable que en muchos casos brinde frutos superiores. Por ejemplo, ante cada aseveración respecto a un punto sin aparente discordancia, preguntar ¿Y tiene que ser necesariamente así? ¿Y si fuera al revés?

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6. Elogiar los planteamientos opuestos de personas de jerarquías inferiores

Atender con admiración una objeción u opinión contraria de un subalterno respecto a una posición propia, generará más apertura y confianza para plantear nuevas ideas. Por ejemplo, ante un cuestionamiento que el jefe exprese.

7. Considerar el error por encima del éxito

No es retórico decir que se aprende más de los errores, es así. Por ejemplo, cambiar los típicos encuentros de resultados, dejando de mostrar los mejores performances de las áreas, sucursales, filiales, etc., para más bien enfatizar en los desaciertos, se puede convertir en una excelente costumbre para aprender y cambiar, antes que aquellos errores normalmente vilipendiados, terminen socavando a la organización.

8. Producir temporadas de caos

Sí, el caos se puede organizar. Generar cambios cíclicos que quiebren el status quo, idealmente, cuando todo anda bien, es clave para vivir innovando. Por ejemplo, organizar temporadas de transformación de procesos puede develar oportunidades muy valiosas, que normalmente, de manera tardía, son descubiertos durante las crisis, cuando ya es muy tarde.

9. Aprovechar lo aparentemente irrelevante

Introducir temas en las conversaciones que no tienen nada que ver con el negocio, acompañándolo con la aplicación del pensamiento integrador, puede ser un generador constante de alternativas de solución que vienen fuera del contexto.

10. Tener horas de la semana destinadas para promover el conocimiento

Lo que hace la diferencia en una organización es el conocimiento que usa y promueve, el tener espacios de tiempo sistematizados para estimular su flujo, es una excelente acción. Por ejemplo, tener dos horas a la semana destinadas exclusivamente a ello, bajo la consigna de compartir y aprender en equipo.

Vía: gestion.pe

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