5 claves para conocer al empleado desmotivado

5 claves para conocer al empleado desmotivadoA menudo, estos profesionales son muy válidos y tratar de implicarles de nuevo en la organización es fundamental para garantizar el futuro de la misma cuando vengan tiempos mejores. Si alguna de estas características empieza a ser más que evidente en sus trabajadores con más talento, ya está sobre la pista para evitar males mayores.

La consultora especializada en coaching, outplacement y desarrollo de personas Aflora ofrece cinco puntos para detectar al empleado desmotivado:

– Dice a todo que sí, no plantea dudas ni inquietudes: Acata las órdenes sin proponer nuevas vías de realizar las tareas, sin destacar nuevos modos que harían que el trabajo se hiciera de forma más eficiente. No se implica, por tanto. Trabaja, pero sin la implicación directa que hacía de él antes un trabajador “excelente”. Ahora, simplemente, es un buen empleado.

– No se motiva ante los nuevos proyectos, los lleva a cabo sin más: En el empleado desmotivado se realiza un cambio en el lenguaje. Hace algo sin más, es decir, porque “tiene” que hacerlo, no porque “quiera” hacerlo. Es lo que sería la diferencia entre la obediencia y el compromiso.

– Su productividad baja levemente, casi sin notarse: Se mueven pero no avanzan. Parecen haber olvidado que, tiempo atrás, eran el motor del departamento o de la empresa. Sienten que su comportamiento es coherente con sus pensamientos, por tanto siguen actuando de la misma manera, es decir estando pero no dando el máximo de si mismos.

– Crean un ambiente negativo a su alrededor: Critican, plantean problemas, pero nunca soluciones. El trabajador en situación de merma de motivación, sólo generará inconvenientes, trabas, etcétera, pero no tendrá la suficiente iniciativa para plantear remedios que provoquen la resolución de la situación.

– Siempre presente, pero ausente emocionalmente: El absentismo no es un problema con este tipo de empleados. Nunca faltan. Sin embargo, si que “falta” su compromiso con la empresa. Están, pero sin estar emocionalmente. Es lo que se ha venido a llamar el absentismo emocional.

Fuente: Expansión

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