6 metas personales para Semana Santa

La Semana Santa es un descanso que puede ser clave para reflexionar y mejorar el plan de mejora personal.

Tener una intención clara y definida sobre lo que se desea alcanzar en la vida es esencial para lograrlo. Decir simplemente “quiero bajar de peso”o “ganar mucho dinero” no es suficiente para hacer que estas cosas ocurran.

Pero aún más importante es tener en claro que es lo que se quiere lograr en el interior, que automáticamente se va a ver reflejado al mundo exterior. Así que te ofrecemos algunas recomendaciones  para reflexionar por Semana Santa que podrán ser un buen plan de mejora personal pues parten de las falencias que, por lo general, todos caemos en algún momento.

1. No hacer lo que no gusta que me hagan

Más que un propósito, debe ser una ley de vida. Es la mejor forma de romper con el círculo vicioso que conduce a estados negativos.

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2. Ser cumplidor de las obligaciones

Esto se resume en cumplir con los deberes que cada quien ha asumido con rectitud, responsabilidad, compromiso, y en especial con amor.

3. Ser amable con los demás

No hay duda que las personas amables viven mejor, pues este valor produce felicidad, armonía, paz interior; además tiene el poder de “desarmar corazones”: libera al otro de las emociones negativas.

4. No guardar rencores ni sentimientos tóxicos

El resentimiento, agresividad, odio, rencor, deseo de venganza, enferman el espíritu, dañan el cuerpo y producen desequilibrio psicológico. Son toxinas que pueden no damnificar al otro; pero sí perjudican mucho a quien las experimenta. El perdón es el único remedio para apabullar estos sentimientos negativos que alejan la felicidad, apagan las ilusiones, y destruyen la paz interior.

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5. No hablar mal de los otros

Un mal comentario puede acabar una amistad, enterrar una institución, manchar un buen nombre, desmoronar una vida. El mejor modo de no meterse en vidas ajenas es no hablar nunca de los demás.

Además, no hay que olvidar que también somos humanos y por consiguiente, nos equivocamos. Hay que enfocarse mejor en lo bueno que cada quien tiene, así evitamos que los errores y defectos de los demás nos atormenten, robándonos así la tranquilidad que tanto buscamos.

6. Concentrarse en lo mío

No hay que dedicar tiempo a investigar si los demás realizan bien su trabajo, si rectifican sus errores, si son buenos esposos o que tal lo hacen como padres de familia. Hay que dejar a un lado los asuntos ajenos y destinar toda la conciencia, cuidado y dedicación a la propia vida.

Vía: lausdeo.world

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