Anciana de 93 años que trabaja en Silicon Valley revela los secretos de su éxito

Esta diseñadora es parte del equipo estrella de la firma IDEO, una compañía conocida por estar detrás de la creación del primer ratón para Apple.

Trata de imaginar a una abuela que aún sigue desempeñándose en el trabajo de sus sueños. Esto es exactamente lo que está haciendo Barbara Knickerbocker-Beskind en Silicon Valley.

Esta mujer de 93 años es diseñadora y pionera en el campo de la terapia ocupacional en la creación de productos para la población de adultos mayores. Una historia emprendedora y ejemplar que se comienza en el 2013 al ver a David Kelley en el programa de televisión 60 Minutes.

Aquel hombre era el fundador de la firma de diseño IDEO, que en su momento diseñara el primer ratón para Apple, así como otros productos para marcas de la talla de Coca-Cola o Ford. Actualmente IDEO cuenta con más de 600 empleados y está asentada en varias ciudades de Estados Unidos, en Londres, en Múnich y en polos económicos asiáticos, como Tokio, Shanghái y Singapur.

Lo cierto que al verlo en la pantalla se dijo sí misma: “Tengo un tipo único de experiencias y habilidades de diseño, yo podría ser de valor para esa firma“. Así que le escribió una carta a máquina, la cual quizás captó la atención de Kelley porque no suelen recibir mucha comunicación vía el correo ordinario. Y es que Barbara sufre de degeneración macular así que no puede usar computadoras. Para su sorpresa, una semana después le llegó la respuesta.

“Estaban comenzando a diseñar implementos que pudieran ser útiles para la gente mayor, así que era un hecho fortuito que yo estuviera allí en ese momento. Así que me invitaron a reunirme con unos 30 0 35 diseñadores e ingenieros. De pronto, me presentaron como la conferencista. Me paré y conté mi historia y respondí algunas preguntas muy interesantes”, recuerda.

Sus inicios

Y desde luego la trayectoria de Barbara era muy distinta a cualquiera que pudiera trabajar en IDEO. Su labor profesional como terapeuta ocupacional, apoyando la rehabilitación de personas con discapacidad o pacientes con diferentes tipos de lesiones, se unía a su formación primitiva en Artes y Diseño, que completó en 1945.

Como terapeuta ocupacional había tenido que enfrentarse a múltiples retos a lo largo de su vida profesional y algunos de ellos requerían un punto más de ingenio que se sobrepusiera a los instrumentos y recursos existentes. De ahí que ideara sus propios artilugios, como una almohada cuadrada que patentó para proteger a los niños cuando se caían.

A los 10 años quería ser inventora, sin embargo en aquella época no aceptaban mujeres en las escuelas de ingeniería así que no tuve mayor opción que estudiar Economía de Hogar en caso de que alguien, algún día, necesitara crear un nuevo diseño de abrelatas. Durante la Depresión no teníamos dinero para comprar nada, así que desde el principio todos tuvimos que aprender a aportar soluciones. Y así hacíamos de todo, excepto zapatos y lentes“, recuerda.

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En el Ejército

Cuando se graduó en Artes Aplicadas y Diseño en la Escuela de Economía del Hogar de la Universidad de Syracuse en 1945, fue muy afortunada cuando la aceptaron en el programa de entrenamiento de Terapia Ocupacional (TO) del Ejército. Eso fue lo que realmente lanzó su carrera.

Y como terapeuta ocupacional hubo muchas cosas que tuve que concebir porque eran únicas para las necesidades de cada paciente, tanto adaptar el equipo al paciente como adaptar los dispositivos a cada uno de ellos para hacerlos independientes y capaces de tomar una cuchara, tenedor o utensilio de escritura.

En 1966, cuando tenía 42 años, se retiré del Ejército como Comandante e ingresó en la práctica privada. “Fui la primera terapeuta ocupacional que hacía esto en Estados Unidos. Siempre fui una pionera. Trabajé con niños con trastornos de aprendizaje. Quería desarrollar equipo que fuera atractivo para ellos pero también que los ayudara a mejorar su equilibrio“, señala.

En 1984, se mudó de Nueva Jersey a Vermont y fue asesora del sistema escolar . “Traté de retirarse cinco veces –como TO, como practicante privada y como autora– pero nunca funcionó. Regresé al colegio para convertirme en artista en 1997 y esto ha sido muy útil para los dibujos de mis invenciones“, asegura.

En Silicon Valley

Y ya como asesora para equipo y diseño de productos y servicios para adultos mayores, un empleo en el que lleva 4 años en la firma de diseño IDEO, cada jueves Barbara toma el tren hacia sus oficinas llegando sobre las diez de la mañana y se sienta. La gente concierta encuentros con ella y le pide consejo.

Del ambiente laboral Barbara destaca que hay un tono “extremadamente colaborativo” y hace notar que se la trata como a una igual, pese a que la gente allí tiene seis o siete décadas menos que ella y muchos cuentan con doctorados o másteres. Sus palabras, en cambio, son respetadas en base a su experiencia.

No espero que cualquier persona quiera trabajar de la manera que yo lo hago. Pero si no tienes algo que te identifique del resto -sea a través del tejido o porque tocas maravillosamente el piano- pierdes tu identidad. Y esta es mi identidad. Sigo trabajando“, señala finalmente la persona de mayor edad dentro de la industria de Silicon Valley.

Vía: BBC

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