Hábitos de los trabajadores efectivos

El sueño de todo empresario o profesional, es que sus trabajadores estén contentos y productivos para poder ser eficaces y efectivos para tener las tareas o actividades en un plazo adecuado de tiempo, con la calidad deseada y sin pérdidas innecesarias de tiempo. 

Sobre la efectividad como capacidad alcanzable se ha investigado mucho, pero uno de los estudios más reseñables al respecto es el realizado por Stephen R. Covey.

Para lo personal y lo profesional, siete ideas que propone el autor para que se apliquen en cada una de las facetas de nuestra vida: proactividad, definir objetivos de partida, priorizar, pensamiento positivo, entender y ser entendido, buscar sinergias y apostar por la mejora constante.

Ser proactivos: Como dice Covey, “la vida de cada uno es producto de sus valores y decisiones”. No debemos dejarnos llevar solo por los sentimientos, sino también ser racionales e intentar analizar las situaciones. Tomar decisiones y asumir las responsabilidades. Tener la capacidad de elegir nuestras respuestas.

Tener un objetivo en mente: El autor afirma que todas las cosas que hacemos se crean dos veces, y este hábito es la primera creación. Visualizar lo que queremos conseguir es lo que hace que nuestras acciones estén dirigidas a ese fin.

Priorizar e ir por orden: Lo primero debe ser lo primero, aunque parezca obvio. Es clave aprender a priorizar y saber lo que es realmente importante. “Las cosas que importan más no deben estar a merced de las que importan menos”.

Pensar en  positivo: Ganar es la meta, conseguir lo marcado. Esto permite desarrollar una mentalidad de abundancia material y espiritual.

Entender y ser entendido: Comprender y ser comprendido. Este hábito no habla más que de la comunicación empática: buscar primero entender y luego ser entendido, es la esencia del respeto hacia los demás.

Buscar y establecer sinergias: Stephen R. Covey habla de cooperación creativa: intetizar ideas divergentes produce ideas mejores y superiores a las ideas individuales.

Renovación y mejora constante: Este hábito no hace más que hacer referencia al principio del aprendizaje continuo. Se trata de utilizar las capacidades que tenemos para renovarnos en las dimensiones física, mental, espiritual y mental.

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