La mala organización del tiempo es un error común

La mala organización del tiempo es un error comúnEn este mundo ajetreado y en el que todos tenemos ritmos de vida exhaustivos, siempre nos estamos quejando del poco tiempo que tenemos para cualquier cosa, además de lo mucho que nos privamos de sueño.

Por lo general dormimos 6 horas como máximo, y clamamos no tener tiempo para la familia o para ejercitarnos, mucho menos para relajarnos o divertirnos. Pero todas estas quejas sobre lo mucho que trabajamos y el poco tiempo que dedicamos a nuestras personas pueden inclusive hacer que proyectes una imagen de que tienes una vida vacía y poco interesante. Por ello, aquí tienes algunos tips para manejar tu tiempo:

Mantén un registro: Llevar un registro diario de las actividades en las que empleas tu tiempo, te ayudará a aprovecharlo mejor. Intenta escribir todo lo que hagas durante una semana y suma los totales. Es importante que sumes bien el tiempo que le dedicas a redes sociales. Por ejemplo si revisas tu Facebook 5 veces al día durante 6 minutos, eso da un total de 2 horas y media a la semana, que curiosamente equivale al tiempo semanal que el Centro de Prevención para el control de Enfermedades en EU, recomienda que hagas ejercicio.

Las horas que duermes: Sé honesto contigo mismo y con los demás respecto al tiempo que empleas en dormir. Y trata de que se éste sea un aproximado de 7 horas.

Pregúntate qué desearías hacer con tu tiempo: Gritar a los cuatro vientos que no tienes tiempo para nada es una mala manera de libarte de tener que elegir qué es lo que deseas hacer con el tiempo que te queda después del trabajo. Si trabajas 50 horas a la semana y duermes 8 diario (56 por semana), eso te deja libre 62 horas semanales para cualquier otra actividad, como convivir con la familia, tener alguna actividad deportiva, etc. Lo importante es establecer metas y cumplirlas, sobre lo que deseas hacer con ésas 62 horas, así se trate de una hora para ver la televisión a diario.

Intenta usar otras palabras: En vez de decir “no tengo tiempo”, di “estos no es una prioridad”, y evalúa cómo te hace sentir eso. Haz ejercicios como: “no te voy a ayudar a editar tu currículum porque no es una prioridad”, y compáralo con “no iré al doctor, porque mi salud no es una prioridad”. Si al enunciar algo como ésta última frase sientes que algo anda mal, haz logrado un punto para ti en este “juego del uso del tiempo”. Aplicar un cambio en el uso del lenguaje en lo que a tu tiempo concierne, te obliga a recordar que la forma en que empleas tu tiempo es una “decisión” que debes hacer con sabiduría.

Fuente: Alto nivel.com.mx

Artículos Relacionados

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.