¿Las largas horas de trabajo afectan nuestra productividad?

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Recientes estudios demuestran que la mayoría de actividades por un largo tiempo de duración pueden provocar más cansancio que beneficios. Y esto no solo engloba al ámbito deportivo, artístico, intelectual, sino que también llega al campo laboral. La posibilidad de establecer una rutina trabajo-descanso es ahora tomada con seriedad por los departamentos de Recursos Humanos de las diferentes empresas. ¿Qué relación hay entre la productividad y las largas horas de trabajo?

Para el psicólogo Anders Ericsson, establecer períodos de descanso tras cuatro horas de trabajo sería lo ideal. A esta conclusión llegó tras realizar investigaciones en halterófilos y pianistas, los cuales desarrollaban de manera óptima su disciplina cuando entrenaban durante pequeños intervalos de tiempo. Y es que al hacer un trabajo, entiende Ericsson, no solo actúa nuestro cuerpo, sino también nuestro cerebro. Y nuestro cerebro se agota rápidamente.

Así lo demostró Marcus Raichle, investigador de la Universidad de Washington, quien halló que solo el cerebro lograba consumir el 20% de nuestra energía. Inclusive, añadió que este órgano necesitaba de energía extra cuando realizaba operaciones matemáticas o de lectura. Es así que el cerebro tras prolongadas horas de trabajo continuo tiende a sobrecargarse, generando menos atención y concentración. Esto se traduce en el trabajador en distracción continua, irritabilidad, fatiga, etc.

De hecho, cuando descansamos nuestro cerebro no deja de trabajar. Entonces, ¿para qué nos serviría el descanso? Tal como lo demuestran las investigaciones de Mary Immordino, de la Universidad de Southern California, la actividad cerebral nunca para en los periodos de descanso, sin embargo, la actividad cerebral suele concentrarse en aquellos momentos de ocio en el recuerdo y en el dar sentido a lo aprendido en las horas precedentes. ¿Impresionante, no es cierto?

Por ello es  tan necesario que tengamos periodos de descanso tras algunas horas de trabajo. Ocho, diez o doce horas continuas de trabajo no son lo recomendable. Salvo que esté pasando gran parte de esas horas en Twitter o en Facebook. Pero, si queremos obtener una alta productividad de los colaboradores, resulta inevitable establecer pausas cada tres o cuatro horas. Y si es un trabajador, busque la manera de despejar su mente del trabajo dando una pequeña caminata por las cercanías de su centro laboral, conversando con sus amigos, yendo a desayunar o almorzar, etc.  Su cerebro se lo agradecerá. ¿Cree que es necesario un descanso tras algunas horas de trabajo?

Vía: “Portafolio económico”

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